martes, 7 de febrero de 2012

Relato corto



Para Anna, la primera que leyó
uno de mis libros y deseó que
no terminase.
M.D.O










¿Qué pensaríais si os dijese que soy una chica de quince años,
enamorada por primera vez y que el chico que me gusta no se decide a dar el paso?
Seguramente a muchas de vosotras os ha ocurrido algo parecido.
El chico en cuestión se llama Ethan y le conocí en un viaje a Italia
que hice con mis padres y el mejor amigo de mi hermana cuando
esta tuvo un accidente patinando con su mejor amiga. Ellas viajaron a Italia principalmente para escapar.
Alex, mi hermana, quiso escapar del amor de su vida, Zack y Tess,
su mejor amiga, la acompañó para huir de su pasado y de su
madre.
En fin, a lo que iba. Una noche, mientras salimos por ahí después
de que mi hermana saliese del hospital, le conocí.
Fue amor a primera vista, como se suele decir. Por lo menos sé con seguridad que en mi caso lo fue.
Durante unos días, establecimos una amistad y quedamos algunas
veces.
Lo que más nos sorprendió es que somos de la misma ciudad,
aunque vivimos prácticamente uno en cada punta.
Cuando volví de Italia le llamé para que siguiésemos en contacto.
Yo sabía que le gustaba. Lo cierto es que habíamos estado
hablando de que si cuando volviésemos a casa las cosas iban bien,
saldríamos juntos, pero de eso ya hace casi medio año. ¿Por qué no
daba el paso?
Cuando hablaba con mi hermana, que se había quedado en Italia
junto con Tess para estar con los que eran ahora sus novios, pues los
habían conocido allí,  me decía que tuviese paciencia.
-Que fácil es decirlo. A ti las cosas te salieron bien desde el
principio.
-Sabes que eso no es verdad.
-Me refiero a Max.
-Tampoco fue fácil. Había algunas cosas en contra. ¿Por qué no vas
de frente? Díselo tú.
-¡Ni hablar!
-Entonces no te quejes Beth.
Dijese lo que dijese mi hermana me negaba a dar yo el primer paso.
Si Ethan quería estar conmigo que me lo dijese él.
-¿Por qué no le das celos? Quizá si te ve con otro reaccione.
Esa era la opinión de Susan, mi mejor amiga. A pesar de que a ella
jamás le había funcionado, seguía creyendo que era la táctica
número uno a la hora de conquistar a un chico.
Preparé las cosas para ir a casa de Susan. Había mucho que
estudiar.
Llegué a su casa media hora más tarde. Habíamos quedado para
estudiar para el parcial de física, aunque seguramente era lo
último que íbamos a hacer.
Tres horas después, ningún minuto empleado siquiera en abrir el
libro y dos bolsas de chucherías más tarde, me llegó un mensaje al
móvil.
<< HOLA PRECIOSA. ¿HACES ALGO MÁS TARDE? QUIERO
HABLARTE DE ALGO IMPORTANTE Y NO PUEDE ESPERAR.>>
Leí el mensaje como cincuenta veces antes de responder.
Me temblaba todo.
<<Algo importante… algo importante…>>
¿Se habría decidido finalmente?
<< ¿EN EL PARQUE EN MEDIA HORA?>>
<< ALLÍ ESTARÉ PRECIOSA.>>
Reprimí las ganas de gritar. Cogí mis cosas, me despedí de Susan y
corrí hacia el parque.
Encontré a Ethan sentado en el banco de siempre, con las manos
en los bolsillos esperando a que yo llegase.
Estaba tan guapo… ¡Dios, como me gustaba!
Me acerqué por detrás y le cubrí los ojos con mis manos.
-¿Quién soy?
Se echó a reír y yo con él. Había mucha complicidad entre
nosotros.
-¿Qué tal llevas el examen? ¿Habéis estudiado mucho?
-Nada.
-¿Y te has hinchado a dulces verdad?
-Es culpa de Susan. ¿A quien se le ocurre ponérmelas delante?- me
encogí de hombros y sonreí.
-Parece que ninguna de las dos tiene remedio.- me miró fijamente
y se puso serio. Eso quería decir que no podíamos alargar aquello.
Teníamos que aclararlo.
-¿De que querías hablarme?
-He estado pensando en cuando nos conocimos y en lo que
quedamos en hacer si las cosas iban bien entre nosotros.
-Yo también he pensado en eso. ¿Qué crees tú que deberíamos
hacer?
-No sé Beth- se pasó la mano por el pelo pensativo.- Tú me gustas mucho. Tenemos muy buen rollo.
-Y te da miedo estropearlo, ¿no es eso?
-Lo cierto es que si.
-¿Entonces que quieres hacer?
-Quisiera intentarlo. ¿Te parece bien?
¡Si! ¡Si! ¡Si!
Asentí.
No quise que se notara que estaba desesperada o que había estado
esperando aquello como la sequía espera la lluvia, así que sonreí y por dentro me moría de la alegría.



¿Habéis sentido alguna vez que flotabais de la misma felicidad?
Pues bien, yo me sentía como en un anuncio de compresas con alas.
Cuando entré en casa, mis padres que estaban preparando la cena, me miraron con curiosidad.
Les di un beso a cada uno y me metí en la ducha mientras la cena aun no estuviese lista.
-¿Qué le pasará?- preguntó papá mientras cortaba las patatas.
-Me parece evidente. Creo que por fin Ethan se ha decidido.
-¿Tan pronto? ¿Por qué todos se empeñan en apartar a mis niñas de mi lado?
-También son mis hijas Jason, pero están creciendo y por lo menos tanto Ethan como Max- el novio de mi hermana- son buenos chicos.
-Eso es verdad, pero Beth es mi niña pequeña Hannah. Y él es un chico. Ya está. No me sonrías cuando estoy teniendo una crisis paternal. Además, hecho de menos a Alex.
-Yo también, pero está haciendo su vida allí y tenemos que apoyarla. Además, vendrán en dos semanas.
Alex, Max, Tess y Luke, el novio de Tess, vendrían a pasar unos días con nosotros. Tenía muchas ganas de verles.
Mientras se calentaba el agua, cogí el móvil y tecleé sin apenas mirar.
<<¡ESTAMOS SALIENDO! ¡POR FIN!>>
Recibí respuesta al poco rato.
<<YO TAMBIÉN ME ALEGRO PRECIOSA. Y YO QUE PENSABA QUE NO
ESTABAS DEL TODO SEGURA… QUE ALIVIO SABER QUE TE HAGO FELIZ.>>
Ups, me había equivocado al mandarlo. ¡Que vergüenza! Y yo que
pensaba que se lo había mandado a mi hermana…
<<JE, JE. PERDONA. ¿NOS VEMOS MAÑANA?>>
<< CLARO, A LAS CINCO EN EL PARQUE. HASTA MAÑANA PRECIOSA.>>
Esta vez me aseguré de mandárselo a Alex y recibí su respuesta una hora después cuando casi estaba terminando de cenar.
<<¡AHHH! TE LLAMO EN DIEZ MINUTOS. DAME TIEMPO A LLEGAR A CASA. POR CIERTO, DICE MAX QUE MÁS LE VALE A ETHAN IR CON CUIDADO CONTIGO. HASTA AHORA.>>
Nueve minutos y cincuenta segundos más tarde el teléfono sonó y yo salté sobre él. Cogí el inalámbrico y me encerré en mi habitación.
-Piensa que mañana tienes examen. No te quedes despierta hasta muy tarde y dale recuerdos a tu hermana.
-Si mamá- me senté en mi cama con las piernas cruzadas y le hablé al teléfono.- Ya estoy sola.
-Cuéntamelo todo. Quiero todos los detalles.
Después de contarle todo a Alex, colgué el teléfono y me metí en la cama tras apagar la luz.
Ya casi estaba a punto de empezar a soñar cuando abrí los ojos.¡Mierda! No había estudiado nada.

Era la hora. Allí estaba yo, delante de un examen del que no sabía prácticamente nada. Me había quedado despierta estudiando y aun así, no pude concentrarme lo suficiente como para que se me quedasen las cosas.
<<A ver. Tengo que centrarme. ¿Cuál es la primera pregunta? Mi nombre. Echo. Ha sido fácil.>>
Miré las otras preguntas. Respondí primero las que tenía más claras.
Miré el reloj. Apenas había pasado media hora desde el inicio del examen.
Tic, tac, tic, tac.
Miré hacia donde estaba Susan. Parecía tan perdida como yo. Tenía que aprobar ese examen como fuese.
No quería volver en julio para recuperarlo.
<<Piensa Beth, piensa.>>
Si quería ver a Ethan todos los días y no pasármelos en la biblioteca estudiando más me valía aprobar.
Noté como mi móvil vibraba dentro del bolsillo de mi pantalón
avisándome de un mensaje.
Me aseguré de que el profesor no mirase para sacarlo y ver de quien
era.
<<MUCHA SUERTE PRECIOSA. TENGO GANAS DE VERTE.>>
Sonreí y guardé el móvil.
Tenía que aprobar.


Durante el descanso, suspiré. Lo había conseguido.
Había respondido más preguntas de las que pensaba al principio. En cambio Susan, salió cabizbaja de clase.
-¿Cómo te ha ido?
-Fatal. Apenas he puesto mi nombre. Me he quedado en blanco Beth.¡No quiero volver en julio!
-Tranquila. ¿Has podido responder alguna?
-Si, pero no creo que sean suficientes como para aprobar.
No sabía como podía animarla. Parecía tan vulnerable.
Todo lo contrario de cómo era ella siempre.
-¿Por qué no te vienes a casa esta noche y nos pasamos la noche
hablando? Hoy es viernes así que no hay problema, ¿verdad?
-Supongo que no. Se lo preguntaré a mis padres pero no creo que haya problema.
-¡Genial! Después llamaré a mi madre para avisarla.
-Gracias Beth.
-No hay de que.
La abracé. La quería muchísimo. Era la mejor amiga del mundo.


Las dos clases siguientes no fueron tan estresantes y finalmente llegó la hora de irnos a casa. ¡Al fin!
Susan y yo no vivíamos muy lejos la una de la otra y siempre
hacíamos el recorrido juntas, ya fuera de ida como de vuelta.
Antes no os conté. Susan es la hija de unos amigos de mis padres.
Silvia y Héctor trabajan juntos desde antes de empezar su relación.
Gracias a ellos dos, se formaron dos parejas más, sin contar la suya
claro.
Héctor era amigo de papá y de Carlos, el novio de Aïda, la
hermana de Silvia, y tía de Susan.
Una noche organizaron una salida en la que acudieron ellos
cuatro y mis padres. Ahí empezó su historia, pero eso no viene al
caso ahora mismo.
A veces, Silvia dice que le recordamos mucho a mamá y a ella
cuando tenían nuestra edad, ya que ellas también quedaban para
ir juntas clase y eran muy buenas amigas.
Oír eso nos hace felices, porque ojala nuestra amistad dure tanto
como la suya que aun sigue después de más de treinta años.
-¿Por qué no te quedas a comer Beth?
-No quisiera molestar.
-No molestas cielo. Además, tus padres no están y para que comas
sola…
-Eso es verdad.
-Pues claro. Venga.
-Gracias Silvia.
-De nada.
Aproveché para llamar a mi madre diciéndole donde estaba y de
paso preguntarle lo de aquella noche.
-Ya sabes que no hay problema. ¿Ha pasado algo? Normalmente
planeáis estas cosas con más tiempo.
-No, pero a veces hay que improvisar.
-Está bien. No voy a insistir. Dale recuerdos a Silvia y Héctor y diles
que no se olviden de que hemos quedado mañana para cenar con
nuestros amigos.
-Ahora mismo se lo digo.
-Hasta luego cariño.
Tras colgar, le dije a Silvia lo que me había pedido mi madre y
asintió.
-Me acuerdo, pero me aseguraré de que Héctor también. Es un
desastre para estas cosas. Últimamente se le olvida casi todo.
Se alejó hacia la cocina con el teléfono en la mano para avisar a su marido de los planes del día siguiente.
-En realidad- dijo Susan poniendo los ojos en blanco- es a ella a quien se le olvidan este tipo de cosas.
-No será para tanto.
-Puede que no, pero es divertido cuando hace como que no es cierto.
Era la primera vez en todo el día en el que veía a Susan sonreír.
-Por cierto- Silvia volvió de la cocina.- ¿Qué tal el examen?- Al ver
que Susan no respondía, Silvia la abrazó. -Seguro que no es para tanto cariño. Ya verás como no te ha ido tan mal.
-¿No estás enfadada?
-Lo estaría si supiera que no has estudiado, pero el caso es que te vi
hacerlo. Cualquiera puede quedarse en blanco, así que tranquila.
-Gracias mamá. ¿Te parece bien que me quede en casa de Beth esta
noche?
-Si a Hannah y a Jason no les importa no hay problema, pero
recuerda que esta tarde habías quedado conmigo para ir de
compras.
-Lo sé, de todos modos, Beth ha quedado esta tarde…
Era consciente de que me había puesto roja como un tomate pero no me importaba. Era muy feliz.
Las cinco se iban acercando. Después de comer nos habíamos
puesto a hacer los deberes del fin de semana para poder disfrutar
al máximo de este.
-¿Qué tal estoy?- le pregunté a mi amiga antes de marcharme.
-Estás guapísima. Estoy deseando que sea ya de noche para que me
lo cuentes todo.
-Y yo. Hasta luego- la besé en la mejilla y me fui a reunirme con Ethan.
Cuando llegué, me senté en el banco en el que le había encontrado
el día anterior a esperarle.
No hacía más que mirar el reloj por si había llegado demasiado
pronto. No era el caso. Probé de llamarle al móvil pero estaba
apagado.
<<¿Dónde estás?>>
Esperé media hora más, pero no había rastro de él y el móvil seguía
apagado. ¿Qué le habría pasado?
Cuando decidí que ya no iba a esperar más, me sonó el teléfono.
Miré la pantalla pero no conocía el número.
-¿Diga?
-¿Beth? Soy Ethan. Perdona que no esté ahí. Estoy en el autobús.
Parece que ha habido un accidente y no podemos avanzar.
-¿Por qué tienes el móvil apagado?
-Se me quedó sin batería.
-¿Y desde donde me llamas?
-Le pedí a una señora que me prestase su teléfono. Me ha visto tan
desesperado que no ha tenido otra opción. Lo siento mucho.
-No pasa nada.
-Te lo compensaré.
-No tienes que hacerlo. No ha sido culpa tuya.
-¿No estás enfadada?
-No. Estaba preocupada.
-¿Te apetece que nos veamos esta noche?
-No puedo. Lo siento. Ya he quedado con Susan. Va a quedarse a
dormir a casa. Está un poco desanimada por como le ha ido el
examen.
-También quería hablarte de eso. ¿Crees que le gustaría que le
presentase a un amigo?
-No lo sé. Ya sabes como es, pero creo que primero debería hablar
con ella.
-Entonces dime algo en cuanto lo sepas y lo organizo todo, ¿vale?
-Está bien. Hasta otra.
Ambos nos quedamos en silencio antes de colgar, supongo que
deseando que cualquiera de los dos lo dijese primero. Ninguno lo hizo
y colgamos.
Llamé a Susan. Había mucho ruido de fondo.
-Hola, ¿pasa algo?
-Cambio de planes. ¿Dónde estáis? ¿Puedo venir?
-Claro. Estamos tomando algo en la plaza que hay en el centro
Comercial. ¿Qué ha pasado?
-Ahora te cuento.
-Hasta ahora.
Susan le explicó a su madre lo que sabía.
-Espero que no hayan roto. Hacen tan buena pareja que sería una
lástima.
-Bueno, de todos modos ya habíamos terminado con las compras.
¿Prefieres que me vaya y habláis tranquilas?
-No. Para eso tendremos toda la noche así que no pasa nada.
-De acuerdo. Voy un momento al baño.

Llegué poco después. Me tomaría un par de gofres con nata y
chocolate para quitarme la sensación de vacío que me había dejado
no ver a Ethan. Por lo menos me había llamado.
-Menuda cara traes chiquilla. ¿Qué ha pasado?
-No ha podido venir.- miré hacia ambos lados y pregunté.- ¿Y tu
madre?
-En el baño. ¿Por qué no ha ido?
-Parece ser que ha habido un accidente y el autobús no podía
moverse del sitio así que…
-Lo siento.
-No pasa nada. Solo estoy un poco decepcionada. Tenía muchas
ganas de verle.
-Bueno, otro día será supongo.
-Que remedio…- el camarero se acercó para preguntarme que quería.-
Dos gofres con chocolate y mucha nata y un batido grande de fresa.
Cuando el camarero se marchó con mi pedido, Susan puso una vez
más los ojos en blanco.
-Desde luego que no te ha afectado nada no ver a tu chico.
-No te burles de mí. Ya te he dicho que estaba un poco decepcionada.
-Si, eso has dicho.
Silvia volvió a los cinco minutos de llegar yo.
-Chicas tengo que irme. Héctor quiere llevarme a cenar y no he podido
decirle que no. Ya sabes como se pone cuando quiere algo.
Nos vemos mañana.- nos besó a ambas y se marchó con una sonrisa.
-Tú madre es genial.
-Lo sé.
-Oye Susan, quiero preguntarte una cosa.
-¿El que?
-Verás, Ethan me ha preguntado si estarías dispuesta a quedar con un
amigo suyo.
-Pues la verdad es que no sé.
-No tienes que decírmelo ahora mismo. No hay ninguna prisa.
-Entonces me lo pensaré.


Ethan llegó finalmente a su casa. Les contó a sus padres lo ocurrido y
después entró en su habitación para cargar el móvil.
Encendió el teléfono y vio las llamadas perdidas que le había echo.
Mientras miraba los mensajes que guardaba míos desde que nos
conocimos con una sonrisa, le entró una llamada.
-Hola tío, ¿Qué hay?
-Voy haciendo. ¿Tu que te cuentas? ¿Cómo te ha ido con tu chica?
-Mal. No he podido verla.- le contó a su amigo lo ocurrido y esperó a
que él dijese algo más.
-¿Puedo preguntarte algo?
-Depende.
-¿La quieres?
-¿Qué?
-¿Si la quieres o solo te gusta?
-¿A que viene eso?
-Venga tío confiesa.
-Está bien. Si.
-¿Si que?
-A lo primero que me has preguntado.
-¡Lo sabía!
-¿Y que con eso?
-Nada. Solo quería hacerte confesar. Y hablando de otra cosa, ¿qué
hay acerca de eso de presentarme a su amiga?
-Ya veremos. Primero hay que hablarlo con ella. Ya te mantendré
Informado.
-Y otra cosa más. Creo que ya va siendo hora de que me presentes a
tu chica ¿no? Hace ya medio año que la conociste y aun no me la has
presentado. ¿No será que quieres tenerla para ti solito?
-Supongo que algo de eso hay. Supongo que no quería compartirla.
Primero quería conocerla mejor antes de dar el paso y pedirle que
saliese conmigo.
-Entonces ahora no tienes excusa. Tú ya conoces a su amiga, ya va
siendo hora de que ella me conozca a mí. Quizá le guste y le hable a
su amiga bien de mí.
-Tú ganas. Hablaré con Beth para que podamos quedar los tres.
-Así me gusta. Nos vemos mañana. No olvides que hemos quedado a
las diez frente al parque.
-Estoy seguro que no dejarías que me olvidase. ¿Seguro que tengo
que ir?
-Hemos quedado todos para jugar un partido. No creas que vas a
escaquearte chaval. Hasta mañana.
-Hasta mañana.

Llegamos a mi casa a eso de las siete de la tarde. Al final no había
podido terminarme los gofres yo sola, así que Susan se había ofrecido
a ayudarme.
Para cuando nos sentamos a cenar, ya volvíamos a tener hambre, así
que prácticamente engullimos la ensalada y el pescado a la plancha
que había preparado papá.
-¿Cómo os ha ido el día?
-Como siempre. Clases y más clases.
-¿Y el examen?- esta vez fue papá el que preguntó.
-Creo que bastante bien. He podido responder a todo.
-Es bueno saberlo. ¿Y tú que tal Susan?
-Así, así.
-Ya verás como al final termináis por aprobar las dos.
-Ojala.
Terminamos de cenar, recogimos la mesa y nos ofrecimos a lavar los
platos.
Bueno, para que mentir. Me tocaban a mí y Susan me echó una mano.
El lavaplatos estaba estropeado y aun no habían venido a repararlo.
-¿Qué quieres hacer después?
-No sé. Podemos ver una peli, hablar de chicos, pintarnos las uñas…
-¿Te apetece trenzarme todo el pelo?
-Solo si después haces lo mismo conmigo.
Hacia tiempo que no nos hacíamos el mismo peinado y a veces está
bien volver un poco atrás en el tiempo.
Mi madre siempre dice que aunque crezcamos, debemos mantener
nuestra parte infantil en un lugar en el que siempre podamos
encontrarla.
Terminamos con los platos y nos encerramos en mi habitación con
provisiones para toda la noche.
Bien, ya lo teníamos todo. Podía empezar nuestra fiesta de pijamas o
mejor dicho, nuestra noche en vela.
Vimos un par de películas, comimos dulces, patatas y nos bebimos
dos botellas de refresco.
Nos trenzamos el pelo la una a la otra, nos pintamos las uñas de los
pies y hablamos un poco de todo.
-¿Tú le quieres?- Susan me sorprendió con esa pregunta porque yo
misma me la había echo un millón de veces, sobretodo, siempre que
estaba con él.
-No lo sé. Supongo.
-¿No lo sabes?
-No estoy segura Susan. Solo sé que nunca me he sentido tan feliz
como hasta ahora.
-¿Y crees que él te quiere?
-Tampoco lo sé. Ojala lo supiera.
-¿Te gustaría?
-Pues claro. ¿A ti no te gustaría que el chico que te gustase sintiese lo
mismo que tú?
-Si, pero tú sabes con seguridad que le gustas a Ethan, además, él
mismo te o ha dicho. Y una cosa aun más importante, para que me
pase algo así primero debería tener novio o que me gustase mucho
alguien, ¿no crees?
-Eso se puede arreglar.
-¿Lo dices por el amigo de Ethan?
-Si. ¿Te gustaría conocerle?
-¿Vendrías conmigo? No quiero estar a solas por si acaso.
-Hablaré con Ethan para que podamos quedar los cuatro. No habrá
problema.
-Así me quedo más tranquila.
-Entonces cuenta con ello- cogí mi teléfono y le mandé un mensaje a
mi chico.
<<HOLA GUAPISIMO. SUSAN DICE QUE SI MIENTRAS TU Y YO
ESTEMOS PRESENTES.>>
Me contestó poco después.
<<ME ENCANTA RECIBIR TUS MENSAJES. MAÑANA JUEGO UN
PARTIDO Y STEVE ESTARÁ ALLÍ. OS PODEIS PASAR Y SUSAN
PUEDE OPINAR. ¿QUE TE PARECE? TENGO MUCHAS GANAS DE
VERTE. HOY ME HE QUEDADO CON LAS GANAS.>>
Le comenté a Susan el plan antes de contestar.
-Supongo que es una opción, pero ahora mismo no sé que decir.
-Está bien. Tú tranquila. Si mañana te apetece vamos y ya está.
Escribí a Ethan de nuevo.
<<YA VEREMOS. DEPENDE DE LOS ÁNIMOS.>>
<<OK. SI AL FINAL OS DECIDÍS ESTAREMOS ALLÍ A PARTIR DE LAS
DIEZ. BUENAS NOCHES PRECIOSA.>>
El cansancio pudo finalmente con Susan y mientras yo intentaba
pegar ojo, me puse a pensar en la pregunta que me había echo.
Me puse a pensar en Ethan y en lo que sentía por él.
Estaba claro que me gustaba mucho. Me gustó desde el primer
momento pero ¿realmente le quería? De eso no estaba segura. Era
posible que si, pero ¿cómo saberlo si nunca antes te ha pasado?
En aquellos momentos necesitaba hablar con alguien que lo hubiese
sentido antes y estaba claro que no se trataba de Susan.
Ella estaba tan pez como yo en lo que se refería a los chicos.
<<Ojala Alex estuviese aquí.>>
Al final, estaba tan harta de dar vueltas en la cama que me levanté a
beber un vaso de leche a ver si así me entraba el sueño.
De pie, en la cocina, me encontré a mamá frente al microondas
calentando leche.
-¿Tú tampoco puedes dormir?
-Debí suponer que estarías despierta. Este vínculo que nos une no
debe de haberte dejado dormir. Me sorprende que Alex no haya
llamado.
-No es solo por eso hija. A tu padre le ha dado por hablar en sueños y
no sé con quien se debe de estar peleando que no acaba nunca.
Sonreí. Papá solo hablaba en sueños cuando le preocupaba algo y
aun así dormía como un tronco.
-¿Puedo preguntarte algo hija?
-Claro.
-¿Ethan y tú estáis saliendo?
-Si. Siento no haberos contado nada. Supongo que aun no termino
de creérmelo.
-No tienes que pedir perdón por eso cielo. Solo quería asegurarme.
Ethan es un buen chico y sé que no debería preocuparme. Aun así
me quedaría más tranquila si prometes tener cuidado.
-Lo prometo. De todos modos, tampoco tengo prisa.
-Me alegra saberlo. Y así tu padre me dejará dormir.- ¿así que era
eso lo que le preocupaba? Sonreí de nuevo. Mi madre me entregó
un vaso de leche y me besó antes de volver a la cama.
-Mamá espera- se detuvo en el umbral de la puerta de la cocina y
se volvió hacia mí.- ¿Cómo se sabe que te has enamorado?
Mamá sonrió.
-Voy a decirte lo mismo que le dije a tu padre y a tu hermana en su
momento. El mejor modo de saberlo es cuando haces algo por esa
persona sin pensarlo. Cuando te sientes solo antes de que se haya
marchado, cuando sientes que tu corazón y el suyo forman uno solo.
-¿Es bonito sentir algo así?
-Si que lo es.
-Me gustaría saber si Ethan siente eso por mí.
-¿Por qué?
-Porque creo que es posible que yo sienta eso por él.
De nuevo en mi cama, finalmente conseguí dormirme.
A la mañana siguiente encontré un mensaje de Alex.
<< ¿TODO BIEN BETH? NO ME HAS DEJADO DORMIR...>>
<<TODO BIEN ALEX. >>
Ese vínculo que nos unía a las tres terminaría por enloquecernos un
día de estos.

Una vuelta más y otra. Menuda noche estaba pasando.
Al final se metió en la ducha para relajarse y pensar un poco.
Pensó en la conversación que había tenido con su amigo acerca de
sus sentimientos.
Estaba enamorado. Lo sabía desde el principio. No tenía ninguna
duda a pesar de no haberlo sentido nunca.
Dejó que el agua se llevase todo el cansancio.
Pensó que tenía que decírmelo. Sabía que no podría callárselo mucho
más.
Deseaba gritárselo al mundo y tal vez, oírlo también de mis labios.
Llegó el momento de irse. No tenía ganas de jugar ningún partido pero
ya había quedado con sus amigos y Steve no se lo perdonaría nunca
si le dejaba a solas con los demás.
Se encontraron todos en el parque a las diez en punto.
Tras saludarse fueron hacia las pistas deportivas.
En el vestuario, mientras dejaban sus cosas en las taquillas, Ethan le
habló a Steve.
-No es seguro. He invitado a Beth y a su amiga a vernos jugar pero no
sé si vendrán.
-Espero que vengan. Tengo mucha curiosidad por conocer a tu chica.
Me muero de ganas de ver que tiene que te vuelve loco.
-No estoy loco.
-No he dicho que lo estés. Solo digo que te vuelve loco y es muy
gracioso verte enamorado tío.
-Si llego a saberlo no te contesto.
-Tú tranquilo. Tu secreto está a salvo.

-Pásame otra magdalena.
-¿Cuántas llevas ya?
-He perdido la cuenta. Lo cierto es que tenía un hambre…
-¿Has pensado en lo del amigo de Ethan?
-Si. Más o menos.
-¿Y que has decidido?
-¿Podemos pasar a verles sin que ellos lo sepan?
-Si, ¿pero como sabremos cual es Steve? Con ellos habrá al menos
cuatro o cinco chicos más.
-Alguno me gustará, digo yo.
-Puede ser.
-Aunque también he pensado que si Ethan ha pensado en Steve para
mí debe ser por algo.
Lo cierto era que desde que los había presentado, Ethan le había
cogido mucho cariño a mi amiga, y también al contrario. Se llevaban
muy bien.
-Es su mejor amigo.
-Propongo una cosa. Vayamos a verles y si una vez allí no me entran
ganas de salir corriendo, nos acercamos.
-¿Y si te entran ganas de salir corriendo cuando le conozcas?
-Si es guapo y simpático, impídemelo. Clávame al suelo si es
necesario pero no me dejes marchar.
-Echo.
-Ahora pásame otra magdalena.
Miré a mi amiga con cariño. Era la mejor. Lástima que le hubiesen roto
el corazón en primaria. Aunque sabía que aquello aun la atormentaba,
Susan no se rendía. Encontraría a su propio príncipe azul algún día,
aunque no fuese ese chico del pasado con él que estaba segura, que
aun soñaba.

-Bien, ¿estáis listos? Esta vez os vamos a ganar seguro.- Ray y John
estaban tan seguros de si mismos que daban pena. Jugaban
demasiado mal como para tener siquiera una posibilidad, pero en fin,
dicen que de ilusiones se vive.
-Seguid soñando tíos.
El partido empezó enseguida y nada más empezar estaba claro que ni
Ray ni John tenían ninguna posibilidad.
Durante el primer descanso que hicieron se reunieron con ellos los
otros cuatro amigos que habían estado jugando en la pista de al lado.
Abel, Erik, Tom y Jared.
-¿Así que por fin te has echado novia? A ver si así maduras un poco
chaval.
A Erik le encantaba tomarle el pelo a los demás, sobretodo cuando
por fin conseguían que una chica saliese con ellos.
Erik siempre decía que ponían cara de tontos cuando se enamoraban.
Él era el que más cara de tonto tenía. Quería a su novia con locura,
aunque no lo admitiese delante de los demás.
Ahora el único que quedaba libre era Steve, aunque Ethan estaba
convencido de que lo de Susan podía salir bien.
-No prometo nada.
-¿Lista?
-¿Qué tal estoy?
-Me encanta como te queda ese vestido y además con el pelo
trenzado. Estás genial.
-Gracias. Tú también estás genial- yo había terminado deshaciéndome
las trenzas y todo mi pelo había quedado ondulado. Me gustaba.-
¿Entonces estás lista para ir a verles?
-Si.
Antes de ponerse a jugar de nuevo, Ethan sacó el móvil de su bolsillo
para mandar un mensaje.
<<HOLA PRECIOSA. ¿TE HE DICHO YA QUE TENGO GANAS DE
VERTE. TE ECHO DE MENOS. QUIERO VERTE YA. QUIERO DARTE
ALGO.>>
Leí el mensaje cuando ya estábamos llegando.
-¿Qué puede ser lo que quiere darme?- me pregunté en voz alta.
-Tal vez un beso- dijo Susan.
Solo de pensar en esa posibilidad me puse nerviosa. Si se trataba de
eso entonces sería mi primer beso.
Al ver que me había puesto blanca, Susan me tranquilizó.
-Tú tranquila. No sabes con seguridad si se trata de eso, pero aunque
lo fuese piensa que quizá también es la primera vez para él.
-Sé que hasta ahora no había tenido novia antes, pero eso no descarta
que haya besado a otras chicas.
-No te preocupes. No vas a rayarte por eso,¿verdad?
-No.
-Pues vamos.
Entramos en las pistas del club deportivo y nos dirigimos hacia las
pistas de frontón.
-Nos sentaremos en la cafetería que hay al lado y así tendremos mejor
vista sin que se den cuenta.
-Vale.
Nos sentamos en la terraza a esperar que nos atendieran y miramos a
ver si veíamos a los chicos.
Cuando ya empezaba a pensar que se habían marchado, Susan les
vio.
-¿No son esos que parece que están celebrando algo?
-¡Si! Que suerte que aun estén aquí.
-Pero parece que no todos están contentos.
Miré atentamente hacia donde lo hacia mi amiga.
Había siete chicos de pie celebrando algo y uno de ellos se acercó a
Ethan que estaba sentado en uno de los bancos sosteniendo su
teléfono móvil.
Sentí que se me encogía el corazón.
No pude evitar preguntarme que le había pasado.
Saqué mi teléfono y tecleé rápidamente.
<<HOLA GUAPISIMO. MIRA HACIA LA CAFETERÍA. NO QUIERO
VERTE TRISTE.>>
Desde donde estábamos, le vi mirar de nuevo su teléfono, levantarse
de golpe y mirar hacia la cafetería.
Le saludamos con la mano, avisó a sus amigos que volvía enseguida
y echó a correr hacia nosotras con Steve pegado a sus talones.
Mientras le veía llegar, mi corazón se aceleró aun más que el día en el
que le conocí.
Estaba tan nerviosa que me temblaba hasta la raíz del pelo.
Susan se había escaqueado un momento al cuarto de baño para,
según ella, dejarnos un momento de intimidad.
Pero, ¿qué intimidad íbamos a tener si estábamos en medio de una
cafetería llena de gente y Ethan no venía solo?
Ethan llegó primero y antes de que Steve le alcanzara, Susan volvió
y le detuvo.
-Démosles unos minutos.
-Vale- fue entonces cuando Susan se fijó bien en él.
No podía ser que fuese ese chico. Tenía que estar equivocada. No
podía ser el mismo Steve que la había dejado sola años atrás cuando
estaban en primaria. La había dejado sola para irse a vivir a las
afueras. En aquel entonces, Steve era su mejor amigo.
Un año después, Susan y yo nos hicimos inseparables.
Nos conocíamos desde siempre, pero supongo que hasta que no
coincidimos en la misma clase, no pasábamos tanto tiempo juntas
como nos hubiese gustado.
Yo sabía de la existencia de Steve y sabía lo mal que se quedó Susan
cuando él se marchó. Quien iba a pensar que el destino volvería a
juntarles.
-Eres tú.
Steve abrió los ojos. Él también la había reconocido.
Susan sintió que las lágrimas acudían a sus ojos y desvió la mirada
hacia nosotros para evitar que Steve se diese cuenta.


-Beth…
-Hola. Siento no haberte dicho nada hasta ahora. Estábamos llegando
cuando me llegó tu mensaje.
-No importa.
-Bueno, ¿y que te pasaba? Te he visto un poco triste ahí abajo.
-Me preguntaba porque no sabía nada de ti desde ayer.
-Ahora ya lo sabes. ¿Qué es lo que tienes para mí?
-Aun no. Prefiero que estemos a solas.
Ahora si que me temblaba todo. Ambos nos volvimos hacia Susan y
Steve y ambos nos quedamos sorprendidos a ver como Steve
rodeaba a Susan con sus brazos para abrazarla.


-¿Vas a contarme que ha pasado ahí afuera?
-No hay nada que contar tío. Susan forma parte de mi pasado y ha
vuelto a surgir…
-No me habías dicho nada acerca de ella.
-Prefiero que lo hablemos en otro momento- dijo señalando a los
demás.- Vamos a ducharnos que nos están esperando.
Susan y yo seguíamos en la cafetería. A pesar de que yo no dejaba de
mirarla esperando a que me contase que pasaba con Steve, no
dijo nada. Siguió tomándose su refresco como si nada.
-¿Es él?- estaba segura de que ella sabía de que le estaba hablando.
Nos conocíamos demasiado como para no tener que hacer las
preguntas completas.
-Ahora no, por favor. Estoy en trance.
-De acuerdo. ¿Tienes algún inconveniente en que sigamos aquí?
-No. Estoy bien.- no dijo nada más.


Steve y Ethan se despidieron de sus amigos y se reunieron de nuevo
con nosotras.
Tomaron asiento y pidieron sus bebidas.
Ethan nos presentó formalmente a Steve, aunque no era necesario.
Ambas le conocíamos, aunque yo no tanto como mi amiga.
Resultó que era un chico muy simpático. Incluso Susan se había
reído con sus ocurrencias.
-Menos mal que finalmente te he conocido. Ya empezaba a pensar
que se había vuelto loco y todo eran imaginaciones suyas.
-Podría decir lo mismo. No hacia más que hablarme de ti pero ya ves…
-Steve- todos nos volvimos hacia Susan.- Me parece que tenemos que
hablar.
-Yo también lo creo. ¿Te apetece que nos vayamos y dejemos a solas a la parejita?- preguntó al mismo tiempo que le guiñaba un ojo a Ethan.
-Creo que será lo mejor.
Ambos se despidieron. La incertidumbre me mataba.
¿Qué pasaría entre esos dos?
Ethan me sacó de mis pensamientos cogiéndome la mano.
-Estás guapísima. Me gusta como te queda el pelo ondulado.
-Muchas gracias.
-Ahora que estamos solos, parece que ya va siendo hora, ¿no crees?
-¿Para que?
-Aun no te he dado ningún beso y me muero de ganas.- se acercó
lentamente hacia mí. Yo sentía que no podía respirar. El corazón se
me había detenido, me sudaban las manos… No podía besarle, me
daba mucha vergüenza. Antes de que sus labios tocasen los míos, me
puse en pie.
-¿Por qué no nos vamos a dar una vuelta?- Ethan me miró enarcando
una ceja antes de sonreír.
-Está bien, pero no vas a escaparte de darme la mano.
-De acuerdo- entrelazó su mano con la mía y nos fuimos.


-Supongo que tendrás algunas preguntas.
-Sí, las tengo.
-Entonces, tú dirás- se sentó en un banco y esperó a que ella
preguntase.
-¿Cuándo volviste?
-Hace seis años.
Susan cerró los ojos.
-¿Por qué no me buscaste? ¿Acaso olvidaste tu promesa?
-No la he olvidado. Te busqué, y te encontré, pero parecías tan feliz
que no quise interferir. Pensé que estabas bien y que no necesitabas
que metiese de nuevo en tu vida. Sabía que te había echo daño al
marcharme pero cuando te encontré, tú ya no eras esa niña indefensa
que conocí hace años.
-No tenías derecho a decidir por mí Steve.
-Lo sé y te pido perdón. Supongo que en parte también lo hice por mí.
Tenía un poco de miedo a que me hubieses olvidado.
-Nunca podría olvidarte. Te he esperado todo este tiempo y de no
haber sido porque nuestros mejores amigos están saliendo quien
sabe si te hubiese vuelto a ver.
-Te pido perdón Susan. Nunca quise hacerte daño.
-Tarde.- y se marchó.


-¿Tú estás bien conmigo Beth?
-¿Bromeas? ¿No se me notó cuando recibiste mi mensaje por
equivocación?
-Si, pero ojala te lo hubiese notado cuando te lo pedí.
-Lo cierto es que no me lo pediste.
-En eso tienes razón. Te pido perdón por eso.
-Pídemelo.
-¿Quieres que te lo pida de nuevo?
-No. Quiero que me lo pidas por primera vez.
-¿Me dirás que sí?
-Tú pídemelo.
Ethan hizo que me sentase a su lado y me cogió las manos.
-Beth, me gustas mucho. ¿Quieres salir conmigo?
-¡Si!, ¡si! y ¡si!
Y sin darme cuenta, me plantó un beso en los labios.
Un  beso de que no quise escapar porque me atrapó por completo.
-Gracias- dijo sin dejar de besarme.- Yo…
Me miró, le miré. Sabía exactamente lo que quería decirme y entonces
lo supe con seguridad.
-Yo también.
Sonrió y me besó de nuevo.
-Algún día reuniré el valor suficiente para que no se me atraganten las
palabras en la garganta.
-No tienes que decir nada. Sé que lo sientes de verdad, como yo y me
basta.
Además, yo tampoco he sido capaz de pronunciar las palabras
exactas.
-Entonces, mientras esperamos a que llegue ese momento, sigamos
así, ¿vale?
-Por supuesto.


Steve ando hasta que llegó al colegio. Sabía que la encontraría allí.
Susan era muy previsible.
-Deja que te demuestre que estoy arrepentido.
-Llegas tarde.
-Pero ya estoy aquí.
Susan se volvió hacia él.
-¿Cómo sabías que estaría aquí?
-Porque es donde hubiese venido yo. Me alegra saber que aun te
conozco y que no has cambiado tanto.
-Y a mi saber que no me has olvidado.
-No hubiese podido. Las promesas lo son todo para mí aunque ahora
mismo no te lo parezca. Tú has sido la chica más importante de mi
vida .
Susan notó como los colores subían a sus mejillas.
-Y tú aun sigues siendo mi mejor amigo, aun sin haber estado a mi lado.
-¿Por qué no me das otra oportunidad?
-Te la daré con una condición. Pasa todo un día conmigo. Demuéstrame que dentro de ti sigue habiendo ese Steve al que yo conocí en el pasado.
-Sigo siendo yo.
-¿Lo harás?
-Lo haré.


-¿Dónde quieres ir ahora?
-¿Por qué no me acompañas a comprarme un traje de baño?
-¿Podré entrar contigo y ayudarte a probártelo?
-Podrás mirar como me queda.
-Bueno, de momento me conformo.
Llegamos al centro comercial poco después.
Fuimos directamente a la tienda a la que iba siempre.
Miré en todas las perchas hasta que encontré un par que me gustaban.
-Quiero que seas sincero y que me digas cual de los dos te gusta
más.
-De acuerdo. Aquí te espero.
Entré en el probador. Sabía que no se movería de allí hasta que yo no le dijese lo contrario y no tenía intención de hacerlo.
Me desvestí despacio y me puse la parte de arriba.
Me sentía cómoda con él.
Descorrí las cortinas y me encontré cara a cara con Ethan que parecía que custodiaba el probador. Me miró de arriba abajo con una sonrisa.
-No veo la hora de verte en la piscina con esto puesto.
-Voy a probarme el otro y a ver que tal.- corrí de nuevo la cortina con una sonrisa.
Probé con el siguiente y aunque no me gustaba tanto como el otro, me quedaba bastante bien. Lástima que casi hubiese fundido mi paga con otras cosas.
Descorrí la cortina una vez más y Ethan volvió a examinarme de arriba abajo.
-¿Qué tal? ¿Te gusta?
-Me gustan los dos.
-Pero si tuvieras que elegir uno, ¿cuál escogerías?
-¿Por qué quedarte solo con uno?
-Porque he malgastado prácticamente mi paga.
-Hagamos un trato. Yo te regalo uno de los dos con la condición que des un beso delante de toda esta gente.
Miré hacia ambos lados. Había demasiada gente.
Cerré los ojos y le besé.
-Tú ganas. Te llevas los dos.
Sonreí antes de volver al probador para vestirme.
Nunca imaginé que alguien pudiese gustarme tanto.


-¿Qué propones entonces? ¿Qué quieres que hagamos?
-Quiero que pasemos un día juntos. Solo eso.
-De momento, tras la crisis inicial, no nos está yendo mal.
-Cierto, pero no es suficiente. Al menos, no para mí.
-Entonces dime donde y cuando y allí estaré.
-Deja que lo piensa primero.
-¿Y como me lo vas a hacer saber?- preguntó enarcando una ceja.
-Esperaba que me facilitarás tu número de teléfono para que estemos
en contacto.
-¿Y no te gustaría que saliésemos esta noche y después fuéramos a
tomar algo?
-¿Tú y yo solos?
-Podemos decírselo a Ethan y a Beth por si quieren acompañarnos.
Susan se mordisqueó el labio.
-Me gusta la idea.
-Entonces decidido. Primero nos vamos de cena los cuatro y otro día
salimos tu y yo solos.
-Vale.

-Siento mucho haber tardado tanto en decidirme. Te aseguro que no
era mi intención. Te lo habría pedido la misma noche que nos
conocimos pero temía que pensaras que me había vuelto loco.
-¿Hablas en serio?
-Completamente. Ya entonces sabía que estabas echa para mí.
-¿Echa para ti?
-Si. Sabía que lo más lógico era estar juntos.
-Suena un poco posesivo pero no me importa.
-Hasta ahora no te lo he contado pero cuando volví a casa tras
conocerte me volví loco. Estaba deseando que volvieses tú también.
Jamás en la vida me había sentido tan solo.
-A mi me pasaba lo mismo. Parecía que solo vivía cuando recibía tus
mensajes.
Cogí aire y me acerqué un poco más a él que seguía sentado a mi lado
para besarle.
Al sentir mis labios sobre los suyos, se sorprendió, pero duró solo un
momento.
De pronto me daba exactamente igual que nos encontrásemos en
mitad de un parque besándonos donde podía vernos todo el mundo.
El sonido de nuestros móviles nos interrumpió.
Ethan gruñó al tener que separarse de mí.
-¿Qué pasa tío? ¿Todo bien?
-Espero no haber interrumpido nada- respondió divertido.- Todo va
bien. Quería proponerte algo.
Al mismo tiempo, Susan y yo manteníamos la misma conversación.
-Steve y yo hemos estado hablando y queríamos saber si os apetecía
hacer algo los cuatro esta noche. Por favor Lizzie.
Maldición. Solo me llamaba Lizzie cuando quería un favor o cuando
quería animarme.
Miré a Ethan que me interrogaba con la mirada.
Terminamos aceptando.
Quedamos a las nueve y media en la pizzería del centro comercial.
Ethan se acercó a mí y me sonrió.
-¿Por donde íbamos?
Me eché a reír.
-Antes de besarte de nuevo quisiera preguntarte una cosa.
-Dispara.- pasó el pulgar alrededor de mis labios acelerándome el pulso.
-¿Habías besado antes a otra chica?
-Creí que ya te había dicho que nunca había tenido novia.
-Lo sé, pero he pensado que quizá ha habido alguien.
Eres la primera. Lo prometo.
Le creí. Ahora sé que no debí hacerlo.


Tras avisar a mis padres de que no cenaría en casa y de que posiblemente llegaría un poco tarde, Ethan y yo nos dirigimos a la pizzería.
-¿Tú sabes si pasó algo entre Steve y Susan en el pasado?
-Solo sé que eran muy amigos. Susan se entristeció cuando Steve se marchó.
-Lo cierto es que ahora que lo pienso, no sé mucho de él. Es decir, sé
que había vivido aquí y que después volvió pero nunca me ha dicho nada acerca de Susan. No sabía que hubiese alguien que le importase tanto.
-Me parece algo muy dulce que se hayan encontrado de nuevo. Susan debe de sentirse muy feliz.
-Yo te hago feliz, ¿verdad?
El modo en como me miró me llegó al corazón.
-Nunca había sido tan feliz. Me alegra que hayas sido el primero en besarme y también que yo lo haya sido para ti.
Ethan sonrió y siguió andando.
-¿Ethan?
-¿Qué?
-¿Yo te hago feliz?- pregunté con miedo. Él se detuvo de nuevo y me alzó la barbilla para que le mirase a los ojos.
-Me haces muy feliz.
Aquello me bastaba. Sabía que me quería y era lo único que me importaba.
Me puse de puntillas y le besé.


-¿Qué hay de nuevo parejita?- Steve parecía estar de buen humor y Susan que se hallaba a su lado, también.
-La verdad es que tenemos un poco de hambre.
-Entonces sentémonos y pidamos. Parece que no hay mucha gente a pesar de que es sábado.
-Mejor, así no habrá que esperar.- estaba muerta de hambre. Ni que no hubiese comido nada.
Bueno, lo cierto es que apenas había comido. Cuando salimos de comprar los trajes de baño, Ethan compró un bocadillo y nos lo partimos en el parque. Es decir,que apenas había comido.
Cenamos tranquilamente y durante una pequeña escapada al cuarto de baño, Susan me contó lo sucedido desde que nos habíamos separado aquella mañana.
La miré a través del espejo mientras nos lavábamos las manos.
-¿Tú sientes algo por él?
Al ver que me miraba sorprendida, me corregí.
-Quiero decir que es evidente que es muy importante para ti.
Susan sonrió antes de salir para volver a la mesa.
-Si, le quiero, pero me dejó sola y ahora prefiero que solo seamos amigos.
-Lo entiendo.


-¿Esa de la barra no es Patri?
-Ahora no cambies de tema tío. ¿A ti te pasan cosas con Susan o no?
-No intento cambiar de tema. Míralo tu mismo.
Ethan se volvió hacia la barra y su semblante se volvió blanco.
No podía ser. ¿Por qué justamente había tenido que encontrársela
allí?
Miró hacia los servicios y se levantó para acercarse a ella.
-Patricia…
Ella se volvió hacia él y sonrió.
-Fíjate quien vuelve a mí. No sabía nada de ti desde que te marchaste a Italia…
Ya se estaba arrepintiendo de haberse acercado a ella.
-¿Que haces aquí?- estaba de los nervios. No dejaba de mirar hacia la puerta de los servicios por si acaso volvía antes de que él regresase a la mesa.
-He venido a cenar con unos amigos. ¿Es que te molesto?
Le acarició el brazo, subiendo hasta su cuello y lo acercó a ella para besarle.
Susan y yo volvíamos a la mesa justo en ese momento.
Steve se levantó de golpe para ponerse en mi camino y que yo no viese nada. No llegó a tiempo.
Mi corazón ya se había roto.


Max pasó a buscar a Alex a la librería en la que trabajaba. Iban directamente a casa de Luke para cenar los cuatro.
Alex se detuvo a mitad de camino con la mano sobre su corazón.
Max se detuvo al ver que ella no le seguía.
-Cariño, ¿qué te pasa?
Ella le miró con la cara desencajada.
-Beth…

Mamá y papá se encontraban con el resto de sus amigos cenando y
contándose anécdotas.
Se estaban divirtiendo cuando de pronto mamá sintió que le faltaba el aire.
Cogió con fuerza la mano de papá y este al ver su expresión preguntó.
-¿Alex o Beth?
Mamá negó con la cabeza. No lo sabía.


Cuando Ethan se apartó de aquella chica, se volvió hacía mí.
No sabía cuanto tiempo llevaba allí de pie, ni cuanto tiempo hacia que había empezado a llorar.
Sentí que las piernas no me sostendrían por mucho más tiempo en pie.
La voz de Susan me volvió a la realidad.
-Te acompaño a casa- miró a Steve y este asintió.
-Marcharos. Yo invito.
-Gracias.
Cuando llegamos a la puerta, Ethan se nos había acercado y me cogió del brazo obligándome a darme la vuelta.
-Beth…
-No quiero saberlo- aparté el brazo de golpe. No quería que me tocase.- No te atrevas a tocarme nunca más.
-Espera, por favor.
-Ya basta Ethan. Te ha pedido que la dejes en paz. Respeta eso por lo menos.
Susan se estaba conteniendo muchísimo para no atizarle.
De ser distinta la situación, aplaudiría su fuerza de voluntad.
Eso fue lo último que recuerdo.
No sé como llegué a casa, ni si Susan había dicho algo durante el camino. Solo podía ver la misma imagen una y otra vez. A Ethan besando a esa chica.
Rompí a llorar totalmente incapaz de contenerme.
Susan se sentó en la cama conmigo para abrazarme hasta que el cansancio pudo conmigo y me dormí.
Susan salió despacio de la habitación al oír que alguien se acercaba.
Mis padres acaban de llegar.
-¿Dónde está?- preguntó mi madre preocupada.
-Hace un rato que se ha dormido.
-¿Qué ha pasado?
-Estábamos cenando y tras ir al cuarto de baño, volvimos y vimos a Ethan besando a otra chica.
Papá golpeó la pared con el puño.
-Voy a verla antes de que me caliente más y vaya a por ese chico.
Mamá asintió totalmente consciente de que papá solo decía eso para sentirse mejor.
-¿Te apetece una taza de chocolate caliente?
-Si. Gracias.
Susan ya se había encargado de avisar a sus padres de que no iría a dormir.


Steve le había mandado un par de mensajes para preguntar como estaba.
-¡Maldita sea! ¿Cómo he dejado que ocurriese?
-Realmente eres idiota. ¿Por qué has tenido que acercarte a ella?
-¿Qué quieres que te diga? No quería que Beth la viese o que ella terminase acercándose a nosotros. Aun no le he contado a Beth nada acerca de ella.
-Debiste hacerlo. Puedes perder-la. ¿Acaso no eres consciente?
-Por supuesto que soy consciente tío. No quería que Beth lo descubriese de ese modo. Pensaba contárselo cuando llegase el momento. Tengo que hablar con ella. Necesito explicárselo.
Cogió su teléfono dispuesto a teclear, cuando Steve habló de nuevo.
-No lo hagas. Dale tiempo para que se desahogue.
Susan me ha dicho que se ha pegado un buen hartón de llorar pero que ahora duerme.
Se sentaron en un banco bajo la oscuridad de la noche.
-Aun no has respondido a la pregunta que te hice antes. ¿Qué te pasa con Susan?
-Me parece que tienes otras cosas de las que preocuparte ahora.
-Lo sé.


A pesar de lo que Steve le había aconsejado, en cuanto llegó a su casa y se metió en la cama, me escribió un mensaje.
<< PERDONAME PRECIOSA. NUNCA HA SIDO MI INTENCIÓN
HACERTE DAÑO. SÉ QUE TE DEBO UNA EXPLICACIÓN. DÉJAME
DÁRTELA. DAME OTRA OPORTUNIDAD. POR FAVOR.>>

Papá me besó en la frente antes de marcharse a la cama.
Seguía enfadado, pero estar conmigo le había calmado un poco.
Mamá también entró para darme las buenas noches.
-Te quiero mucho mi niña. Todo saldrá bien- y dirigiéndose a Susan que estaba junto a la puerta.-Avísame si pasa cualquier cosa. Me quedaré despierta revisando unos historiales.
-De acuerdo.
-Buenas noches Susan.
-Buenas noches Hannah.


-¿Quieres que vayamos contigo?- Tess se encontraba en la habitación de mi hermana junto a Max y Luke.
-No hace falta. Quiero estar allí con ella y apoyarla.
-Yo iré contigo.- Max estaba completamente convencido y nada de lo que Alex dijese le haría cambiar de opinión.- Voy a encargarme de darle una paliza a ese tal Ethan.
-Aun no sabemos que ha pasado Max. Quizá lo mejor sería averiguarlo
primero antes de empezar con las amenazas.
-Tienes razón pero no voy a perderle de vista por las dudas.


Un pitido le obligó a levantarse de golpe de la cama.
¿Le habría contestado? ¿Estaría dispuesta a darle otra oportunidad?
<<HOLA BOMBÓN. ME HA ENCANTADO VERTE Y PROBAR DE NUEVO TUS BESOS. TENGO GANAS DE PERDERME EN TU BOCA. LÁSTIMA QUE ESA CHIQUILLA QUE SE HA MARCHADO LLORANDO  LO HAYA ESTROPEADO TODO. PATRI.>>
Primero pensó en no contestar, pero quería zanjar el tema de una vez por todas.
<<ESA CHIQUILLA COMO TU LA LLAMAS, ES MI NOVIA. ESA CHIQUILLA ES LO MÁS IMPORTANTE DE MI VIDA Y NO ESTOY DISPUESTO A SEGUIRTE MÁS EL JUEGO. YA NO.>>
Respondió casi de inmediato.
<<NO CREAS QUE SERÁ TAN FÁCIL. NO VOY A DEJAR QUE SEAS EL
JUGUETE DE OTRA MIENTRAS ME SIGAS INTERESANDO.>>
Tras leer ese mensaje, Ethan apagó el móvil.
Si le respondía no haría más que seguir por donde ella quería.
Patricia era su pasado. Yo era su presente y quería que fuese también su futuro.
Tenía que lograr que le escuchase.


Las ocho de la mañana. Abrí los ojos. Me dolía todo el cuerpo.
Solo tenía ganas de llorar.
Miré hacia la cama de al lado. Susan se había quedado dormida mientras leía.
Estaba segura de que había intentado aguantar despierta toda la noche para asegurarse de que yo estaba bien.
Me levanté despacio para ir al cuarto de baño.
La puerta de la habitación de mis padres estaba abierta.
Papá no estaba aunque podía oírle trastear en la cocina. Posiblemente preparando café.
Mamá estaba en la cama, con un montón de informes de pacientes sobre el regazo mientras dormía profundamente.
Al salir del cuarto de baño, me fui directa a la cocina.
Encontré a papá abriendo y cerrando armarios mientras tarareaba una canción.
-¿Qué estas buscando?- pregunté abriendo la nevera buscando un zumo.
Me miró atentamente. Se acercó lentamente y me abrazó.
-¿Cómo te encuentras cielo?
Tal vez fue el modo de decirlo o por todo lo sucedido la noche anterior pero rompí a llorar.
Papá me abrazó con más fuerza mientras se contenía para no ir a matar a Ethan.
Podía oír sus palabras de consuelo que en aquel momento no surtían efecto.
Oí también como mamá y Susan se encontraban en el umbral de la cocina, incapaces de decir una sola palabra.


Pasé todo el domingo en la cama. Susan había insistido en quedarse conmigo pero le dije que no se preocupase.
Se marchó a su casa a regañadientes después de decirme que había recibido un mensaje la noche anterior.
Sabía que sería de Ethan, así que lo borré sin leerlo.
No quería saber nada de él.
Mamá entró a media tarde con un vaso de leche con cacao mientras yo veía una película tumbada en la cama.
-Alex ha llamado. Max y ella cogerán el primer vuelo.
Asentí. Necesitaba a mi hermana conmigo.
Antes de salir de la habitación, volvió a hablar.
-Sé que no debes estar pasándolo bien cariño. Solo quiero que sepas que si necesitas hablar, tu padre y yo estamos aquí.
-Lo sé. Gracias mamá. Por todo.
-De nada cariño.
Tras salir de mi habitación, mamá se reunió con papá en el comedor.
-Me mata verla así Jason- se sentó a su lado dejando que él la abrazase.
-¿Hay algo más?
Asintió preocupada.
-Me aterra pensar que estoy perdiendo este vínculo que me une a ellas. Ni siquiera sabía que se trataba de Beth. Si Alex no me hubiese llamado…
-No debes tener miedo. No vas a perderlo. Las chicas están creciendo y es normal que a veces tengas dudas pero no es algo que deba preocuparte. Lo importante ahora es estar con ella.

<<ESTOY DESESPERADO BETH. POR FAVOR DEJA QUE TE LO
EXPLIQUE. ERES DEMASIADO IMPORTANTE PARA MI COMO PARA PERMITIRME PERDERTE.>>
Pensó en si era o no buena idea mandarlo. Al final decidió no hacerlo. Ningún mensaje que me mandase recibiría respuesta.
Cerró los ojos un momento, recordando cada momento que habíamos pasado juntos, cada minuto que habíamos compartido y sintió que las lágrimas acudían a sus ojos.
Terminó borrando el mensaje. Tenía que arreglar las cosas de otro modo.
Quedándose en casa no solucionaría nada. Se dio una ducha y se reunió con sus padres en el comedor para desayunar.
-Ahora que por fin sales con Beth, podrías decirle que viniese algún día hijo.
-No creo que sea posible mamá. Por lo menos, no en un tiempo.
-¿Por qué?- su padre dobló el periódico y le miró por encima de sus gafas de montura metálica.
-Porque la he cagado. Si no la he perdido del todo, poco me falta.
-¡Por dios hijo! Por una vez que encuentras a una buena chica…
-Eso ya lo sé, pero recuperaré a Beth.
-¿Qué ha pasado?
-No he sido del todo sincero con ella. Realmente no me merezco que alguien como ella me quiera como lo hace.
Su padre se levantó y le dio un par de golpecitos en el hombro antes
de irse a corregir algunos trabajos. No os he contado que el padre
de Ethan es profesor de literatura en la Universidad y que su madre, a pesar de poseer una gran inteligencia, prefería quedarse en casa y cuidar de su familia.
-Espabila y arregla este desastre.
Steve fue a verle después de comer. Había estado hablando con Susan y habían acordado aplazar su cita a solas hasta que las cosas se calmaran.
-¿Qué piensas hacer?
-Tengo que conseguir que me escuche.
-¿Y en que has pensado?
-Supongo que no me queda otra que ir a por ella.
-¿Y que pasa con Patricia?
-Beth es más importante que cualquier otra cosa en este momento y si no quiere escucharme tendré que demostrárselo.
-¿Cómo?
-No sé tío. Te juro que no lo sé.


Por fin llegó el lunes.
Primero un pie y después otro.
Tenía que seguir adelante e intentar recomponer mi corazón.
Cogí las cosas, desayuné un poco y me marché a buscar a Susan.
-Beth…
Me volví hacia mis padres que me miraban intentando averiguar si estaba o no bien.
-Tengo que marcharme ya. Hoy comeré en la cafetería. Tengo un examen esta tarde y aprovecharé para estudiar en la biblioteca.
-Entonces nos vemos esta noche.
Mamá estuvo a punto de replicar pero papá se lo impidió tocándole el hombro.
Al bajar a la calle, Susan me estaba esperando con una sonrisa.
-¿Qué haces aquí? Soy yo la que pasa a buscarte todos los días.
-Bueno, pues hoy me toca a mí. ¿Nos vamos?
-Susan, no hace falta…
-Pues resulta que quiero hacerlo, así que no admito quejas.
-Está bien. Me rindo.
Andamos hasta el instituto. Susan me hablaba pero yo no podía seguirla.
Hubo un momento en el que creí oír el nombre de Steve.
-Tienes que quedar con él Susan. Ten esa cita con Steve.
-Pero…
-Ahora soy yo la que no admite quejas. Si tienes una oportunidad para ser feliz, para pasarla con alguien que significa tanto para ti, no la dejes escapar.
-No tengo prisa Beth. He esperado todos estos años a que volviese. Puedo esperar un poco más. ¿Sabes algo de él?
Negué con la cabeza.
Seguimos andando hasta llegar al instituto. No hablamos el resto del
camino.
Pasé la mañana con la nariz pegada en los libros.
Tomaba todos los apuntes con el fin de no pensar en nada que no
fuese eso porque sabía que si dejaba de pensar en los exámenes, mi
mente volvería una y otra vez al sábado por la noche.


Steve pasó a buscar a Ethan para ir a clase y le encontró tan echo polvo que se compadeció de él.
-Menuda cara. ¿Has dormido algo?
-Nada y estoy desesperado. No sé nada de Beth, ni siquiera me escribe para decirme que la deje en paz, aunque su silencio habla por si solo.
-¿Qué vas a hacer?
-Ni idea. Lo único que tengo claro es que no puedo quedarme de brazos cruzados- miró a su amigo y preguntó.- ¿Qué hay de lo tuyo con Susan?
-Bueno, lo cierto es que decidimos aplazarlo hasta que las cosas se
calmen un poco.
-No seas idiota tío. Queda con ella y hazla feliz. Me parece que ya la hiciste pasarlo mal en el pasado.
-Cierto, pero primero hay que aclarar lo tuyo con Beth.
-Pero…
-No digas nada. Hasta que Beth no conozca toda la verdad no puede decidir si te quiere fuera de su vida para siempre. Tiene que saber que es lo que pasa con Patricia.
-De acuerdo.


Antes de entrar en clase y poner el teléfono en silencio, tecleó una vez más.
<<AUNQUE NO ME RESPONDAS, TE ESCRIBO DE TODOS MODOS. TE ECHO DE MENOS PRECIOSA. ERES LO MEJOR QUE ME HA PASADO EN LA VIDA Y TE MERECES A ALGUIEN QUE TE HAGA FELIZ Y YO QUIERO SER ESE ALGUIEN.>>

Estoy harta de exámenes. Ya no puedo más.
Susan se dejó caer en su silla y echó la cabeza hacia atrás.
Yo me senté en la mía y la miré con una sonrisa. La pobre había estado intentando animarme toda la mañana.
El sonido de un mensaje me distrajo. Cogí el teléfono dispuesta a leerlo.
Por lo visto había dos mensajes en la bandeja de entrada.
Uno de ellos debió llegar mientras estábamos desayunando en la cafetería y quizá por eso no lo había oído. Demasiado ruido.
El primer mensaje era de Alex.
<<VAMOS A SUBIR YA AL AVIÓN. LLEGAREMOS POR LA TARDE. UN BESO.>>
Por fin Alex volvía. Tenía muchas ganas de verla. Y a Max también, claro.
El siguiente era de Ethan.
Primero pensé en borrarlo pero la curiosidad me pudo y terminé leyéndolo.


-¿Les sirvo algo para comer?- la azafata se acercó a ellos y al ver que Alex se había quedado dormida, habló más bajo.- ¿Les traigo algo señor?
-Dos menús de pescado por favor. No tardará en despertar.
En cuanto la azafata se alejó en busca de sus comidas, Max se volvió hacia Alex.
-Cariño, despierta. He pedido la comida.
Alex se revolvió en su asiento, se frotó los ojos y los abrió despacio.
-Tengo hambre.
-No tardarán en traerla. ¿Has dormido bien?
-Si. ¿Falta mucho para que lleguemos?
-No creo. Puede que dos horas y media más o menos.
-Vale.
-¿Estás un poco más calmada? En el aeropuerto me pareció que estabas de los nervios.
-Y aun lo estoy. Supongo que hasta que no esté con ella y no conozca toda la historia no me tranquilizaré.
-Vale. Y después iremos a por ese chico.
-Nada de eso Max. Beth está por encima y ella tiene que resolver sus
propios problemas. Nosotros estaremos allí para apoyarla.
-Está bien, pero más le vale no aparecer.


-Beth, ¿te sientes bien?- Susan se acercó a mi mesa al no recibir respuesta.
-No. Estoy destrozada. Tengo el corazón echo pedazos. Es horrible.
-Lo siento mucho Lizzie. No sé como ayudarte.
-No es culpa tuya. Yo solita me metí en esto. Creo que es hora de que
le deje claro que no quiero saber nada más de él- le enseñé el mensaje y enarcó una ceja.
-Si no fuese un completo idiota me parecería muy dulce.
-A mi también.
-¿Qué le vas a poner?
-Voy a decirle exactamente lo que es para mí.
Cerré los ojos antes de empezar a teclear.
<< ¿SABES LO QUE ERES PARA MÍ ETHAN? UN CERO. UN CERO QUE NI ME SUMA, NI ME RESTA... UN CERO. SE TERMINÓ AQUÍ.>>


Menuda porquería de clase. Odiaba la geografía y para colmo, seguía sin saber nada de mí.
Su móvil vibró dentro del bolsillo del pantalón.
Aprovechó que el profesor estaba escribiendo en la pizarra para ver de quien era.
Abrió el mensaje feliz al ver que era mío, pero la alegría duró poco.
Leyó el mensaje varias veces tratando de convencerse de que no era
cierto.
-Maldita sea.- murmuró entre dientes.
Steve, que se sentaba justo a su lado, también leyó el mensaje.
Conocía lo suficiente a Ethan como para saber que aquella situación lo estaba consumiendo. Tenía que hacer algo, pero ¿el que?


-¡Por fin! No veía la hora de irme a casa.
-Suerte que por hoy ya terminaron las clases.
Susan se detuvo antes de seguir adelante y me miró.
-¿Te apetece que hagamos algo esta tarde?
-Pensaba ir a casa. Hoy llega Alex con su chico así que quería ir a
buscarles al aeropuerto.
-Está bien. Llámame si necesitas cualquier cosa.
-Lo haré. Y Susan- dije antes de que se fuese hacia su casa- no esperes más. Queda con Steve y recupera el tiempo perdido.
-De acuerdo.
Al final no había pisado la biblioteca para nada. Tras comer en la
cafetería, estaba tan absorta en mis cosas que para cuando nos dimos cuenta ya era hora del examen.
Suerte que esta vez ambas estábamos más preparadas.


-¿Diga?
-Hola, soy yo.
-¿Susan?- Ethan estaba tan echo polvo que posiblemente no le prestaría atención a la conversación pero aun así se alejó un poco.- ¿Pasa algo?
-No. He estado pensando y creo que no debemos aplazar nuestra cita.
-Yo pienso igual, pero antes quiero preguntarte algo.
-¿El que?
-¿Crees que hay alguna posibilidad de que Beth pueda perdonar a Ethan?
-Fue muy duro para ella verle besando a otra chica. Está muy dolida.
-Las cosas no son siempre lo que parecen.
-Steve, escúchame un momento. Si Ethan quiere a Beth la mitad de
lo que ella le ama, tendrá que convencerla de que las cosas entre ellos pueden funcionar. Si como tú dices, las cosas no son lo que parecen alguien tendrá que decírselo a ella.
-Está bien. Lo haré.
-¿Qué harás?
-Contarle la verdad. Nos vemos mañana.
-Espera un momento. ¿Cómo que mañana?
Pero Steve ya había colgado y Susan tenía la sensación de que su despedida no era una simple forma de hablar.


El avión de Alex y Max llegó puntual.
Tenía tantas ganas de verles que seguramente me tiraría sobre ellos cuando les viese llegar.
Papá estaba a mi lado esperando también a que apareciesen.
Durante todo el camino había estado tarareando feliz porque Alex volvía.
Mamá no había podido acompañarnos porque estaba en la consulta atendiendo a sus pacientes, pero llegaría a tiempo para que cenásemos todos juntos.
En cuanto vi a mi hermana aparecer a lo lejos corrí hacia ella para abrazarla.
La necesitaba más que nunca.
Ella me devolvió el abrazo y me acarició el pelo.
-Tranquila. Ya estoy aquí.
Me separé un poco de ella y sonreí a través de las lágrimas.
-Hola cuñado.
-Hola preciosa.- me dio un beso en la frente y me abrazó.- ¿Te apetece que vaya a partirle las piernas a alguien? Te aseguro que
estoy dispuesto.
Sonreí de nuevo.
-Estoy segura de eso pero no es necesario. Bastante me cuesta que papá no vaya a buscarle.
Y hablando de papá, se acercó a nosotros.
Abrazó y besó a Alex y estrechó la mano a Max.
-¿Ya me la cuidas bien?
-Por supuesto. La tengo mimada.
-Que mentiroso. Llevo dos días sin comer helado. ¿Tienes idea de lo
duro que es eso?
Papá y yo sonreímos. Estos dos siempre estaban igual.
-No haber apostado conmigo a que podías estar sin comerlos todo el
tiempo que quisieras.
-Pues eso. Ya no quiero esperar más. Quiero un helado.
-Menos mal que tu madre ha pensado en todo y ya se ha encargado de
comprar alguno.
-¡Genial!- les ayudamos a coger el equipaje y fuimos a buscar el
coche.

Steve pasó a buscar a Ethan, esperando convencerle de que saliese
un poco de su habitación aunque dudaba conseguirlo.
-¿Has cenado ya tío?
-Lo cierto es que no. Iba a prepararme algo ahora.
-¿Te apetece quedarte?
-¿Estás solo?
-Si. Mi padre tenía una cena de profesores y mi madre ha ido con él.
-¿Te apetece que salgamos?
-Para nada. Quiero cenar y acostarme.
-Está bien. En ese caso cenaré contigo. ¿Qué vas a preparar?
Ethan abrió armarios y el frigorífico varias veces en busca de algo que
le apeteciese.
-Buena pregunta.- salió de la cocina para coger el inalámbrico y miró a
su amigo.- ¿De que quieres la pizza?

-Ostras mamá, no te imaginas como echaba de menos tu comida.
-Me alegra que te siga gustando.
-Está realmente delicioso Hannah.
-Muchas gracias Max. ¿Qué vais a hacer mañana?
-Había pensado hacer una visita a Josh pero me ha dicho que está
liado así que quedaré con él por la tarde y por la mañana
desayunaremos con Zack y Sophie.
-¿Estaréis aquí para la comida?- pregunté yo.
-No. Max quiere que vayamos a un japonés, así que pasaremos a
buscarte y después comeremos por ahí, ¿vale?
-Si.
Después de cenar, cuando estaba a punto de meterme en la cama,
Alex llamó a la puerta.
-¿Podemos hablar?
-Pensé que hoy preferirías descansar. El viaje es un poco agotador.
-Beth, si estoy aquí es por ti. Estaba muy preocupada, y Max también.
Se sentó a mi lado y me cogió de la mano.
-¿No vas a moverte de aquí hasta que no te lo cuente, cierto?
-Eso es.
-Está bien. Ponte cómoda.
Le conté todo. Desde que empezamos a salir hasta la terrible noche
del sábado.
Cuando terminé, Alex me abrazó con fuerza hasta que me dormí.
Ella regresó a su habitación donde Max la esperaba leyendo un libro.
-¿Cómo está?
-Destrozada. No hay nada peor que ver a la persona que amas con
otra.
-Prefiero no tener que pasar por eso.
-Bueno, mientras sigamos juntos no ocurrirá.
-Entonces será para siempre.
Alex se quitó la ropa y Max le hizo sitio a su lado.
-Te quiero.
-Y yo a ti princesa. Buenas noches.

-¿Quieres que me quede?
-No te preocupes. Estoy bien.
-No lo estás. Puedes mentirte a ti mismo pero no a mí. Te conozco.
-Lo sé. He estado pensando mucho. Debería contarle la verdad a Beth,
pero tras el mensaje que me mandó esta mañana no creo que tenga la
oportunidad.
-Es decir que te rindes antes de empezar.
-Yo no me rindo. Ella no quiere saber nada de mí. Tal vez lo mejor
sería que la dejase en paz.
-¿Y ser infeliz el resto de tu vida? ¿Acaso has olvidado lo que sientes
por ella? ¿Acaso crees que no merece la pena luchar por lo vuestro?
-Para mí está claro que pelearía por cada una de sus miradas, de sus
sonrisas y de sus caricias, pero Beth necesita tiempo para procesar lo
que ocurrió y hasta que eso no ocurra, no querrá escucharme.
-Pues me escuchará a mí.
-¿Qué quieres decir?
-Que es insoportable verte arrastrarte por el mundo como un alma en
pena.
Ya me he cansado. Si no quiere escucharte a ti, haré que me escuche
a mí.
Y se fue.


Un día más sonó el despertador. Para cuando me incorporé a para
apagarlo,
Alex estaba a mi lado con un zumo de naranja en la mano.
-Buenos días.
-Buenos días Alex.- me tendió el zumo.- Muchas gracias.
-Vístete. Max y yo te acompañamos al instituto.
-Alex, no soy una niña, además, quedo con Susan todos los días.
-Da igual lo que digas- dijo Max desde la puerta.- No va a cambiar de
idea.
-Bueno, soy muy testaruda. Ahora vístete.
-Si señora.
-Así me gusta.
Alex y Max me dejaron sola para que pudiese cambiarme y después
me reuní con ellos en el comedor.
-¿Estás lista?
-Si. ¿Vendréis a buscarme después?
-Claro.
Tal y como esperaba, Susan estaba esperándome en la calle, igual
que el día anterior.
Alex se alegró mucho de verla e insistió a que por el camino le
contase todo acerca de Steve.
Max también era encantador con ella. Se habían conocido después de
año nuevo, cuando vinieron de visita.
Mientras mi hermana y mi mejor amiga iban delante poniéndose al día,
Max se quedó atrás conmigo y me ofreció el brazo.
-¿Recuerdas que te dije que deseaba sentir algo como lo que Alex y tú
sentís?
-¿Has cambiado de opinión?
-No, pero jamás pensé que fuese tan doloroso.
-Sé que te asusta querer tanto a alguien, pero eso forma parte de la
naturaleza humana.
-¿Tú aun sientes miedo a perder a Alex?
-Te mentiría si te dijese que no Beth, pero casi pierdo a tu hermana
por ver fantasmas donde no los había. Alex es lo más importante que
me pasó en la vida y no volvería a arriesgarlo todo de nuevo.
-Pero es distinto. Alex te quiere.
-Ethan te quiere, ¿verdad?
-Ya no sé que creer. Si me quiere, ¿Por qué me hizo esto?
-Tienes que hablar con él.
-¿Y si todo lo que ha querido este tiempo es hacerme daño?
-¿De verdad piensas así?- negué con la cabeza y Max se encogió de
hombros.- Tal y como yo lo veo, lo mejor que puedes hacer es
afrontarlo. Si le quieres, y sé que es así, las cosas se arreglarán. Te lo
prometo.

Mientras Alex y Max quedaban para ver y saludar a Zack, su ex, y
Sophie, la novia de este, Susan y yo entramos en clase.
-¿Has quedado con Steve al final?
-Bueno, lo cierto es que ayer le llamé, pero la conversación se fue
para otro lado. Me preguntó si había alguna posibilidad de que
perdonarás a Ethan.
-¿Por qué iba a perdonarle? Me mintió. Nunca nadie me había echo
tanto daño.
-Por que le quieres.
-Se me pasará.
-¿Pero tú te escuchas cuando hablas? Tú vales mucho y a pesar de lo
que digas o de lo que pienses después de lo ocurrido, sabes que él te
quiere.
Algún día tendrás que plantarle cara.
-Prefiero pasar de eso.
-Haces mal. Sea cual sea el resultado final, le perdones o no, tienes
que hablar con Ethan.
-Está bien listilla. Hablaré con Ethan si la próxima vez besas a Steve
delante de mí.
-Echo.
-¿En serio?
-Si.
Estaba tan alucinada que no sabía que decir.
Nunca había visto a Susan tan decidida, pero en fin, ya se vería si
cumplía su parte.

Las dos primeras clases pasaron volando.
Cuando salimos para el descanso, Steve nos esperaba frente al
instituto.
Miré hacia ambos lados por si no estaba solo. Lo estaba.
Susan fue la primera en acercarse a él.
-¿Qué haces aquí?
-Ya te dije que nos veríamos hoy- respondió con una sonrisa.- Tenía
ganas de verte.
-No te creo. ¿A que has venido?
Fue entonces cuando fijó su mirada en mí.
Sabía a que venía.
-Necesito que me escuches.
-¿Has venido a hablar en nombre de tu amigo?
-He venido a contarte la verdad, ya que no quieres hablar con él.
La pregunta es si quieres o no oírla.
-Cuéntame.
-Vamos. Os invito a un café.
Fuimos hasta una cafetería cercana, pedimos y después de que nos
sirvieran,
Steve empezó a contar la historia.
-Todo empezó antes de que Ethan fuese a Italia. No sé si llegó a
contarte, pero lo cierto es que ir a Italia fue lo mejor que pudo pasarle
entonces.
<<Ethan conoció a Patricia una noche que salimos por ahí y se colgó
por ella. No sé si era por la seguridad que veía en ella, pero tras
conocerte, comprendió que lo que sentía por Patricia no era nada. No
significaba nada.>>
<<Antes de ese viaje, Patricia jugó con Ethan todo lo que quiso. Le
utilizó como un juguete. Para ella no significaba nada. Solo era un
chico encaprichado de ella que haría todo lo que le pidiese. Cuando
volvió de Italia, no quiso saber nada de ella. Dejó de responder a sus
mensajes, sus llamadas, a todo.
Solo era capaz de pensar en ti. No hacia otra cosa que hablarme de
una chica increíble que había conocido y que había llenado de luz su
vida.>>
A estas alturas, ya no era capaz de contener las lágrimas, y Susan,
que estaba a mi lado, tampoco.
Steve continuó hablando al ver que ninguna de las dos decíamos
nada.
-El sábado que salimos los cuatro, mientras vosotras estabais en el cuarto de baño, Patricia llegó a la pizzería y Ethan fue a hablar con ella antes de que ella lo estropease todo. No quería que le vieses con ella, pero Patricia es rencorosa y no acepta ser segundo plato y le besó justo cuando volvisteis. Ahora es decisión tuya creerte lo que acabo de contarte.
Solo fui capaz de asentir.
Steve nos acompañó al instituto de nuevo y se despidió.
-Espero que lo arregléis.
Volví a asentir.
-Gracias por contármelo.
-No hay de que.
Decidí dejarles un poco de intimidad pero Susan me detuvo.
-Antes acordamos algo. Yo tenía que hacer algo para que tú fueses a hablar con Ethan.
-No hace falta. Las cosas son distintas ahora que sé la verdad.
-¿De que estáis hablando?
-De esto- y le besó.
Al separarse, se mordió el labio y corrió escaleras arriba para entrar en el centro.
Steve me miró con los ojos muy abiertos y yo no fui capaz de hacer otra cosa que encogerme de hombros y seguir a mi amiga.
Estaba segura de que la encontraría echa un flan.

Su teléfono sonó obligándole a reaccionar.
-¿Diga?
-¿Dónde te has metido? Anoche me dejaste rayado con lo que dijiste.
-Voy para allá. Tenía algo que resolver.
-¿Y ya lo has resuelto?
-Creo que si. Estoy un poco confundido. Llegaré en una hora más o menos. Guárdame sitio en la cafetería.
-Hasta ahora.

Dicho y hecho. La encontré en un banco del hall del instituto roja como un tomate y con las manos temblorosas.
-Menuda sorpresa. No pensé que fueras capaz.
-Yo tampoco, pero no pude evitarlo. Debiste verle con mis ojos mientras te lo contaba todo. Está dispuesto a cualquier cosa con tal de ver feliz de nuevo a Ethan.
-¿Y eso te encanta de él, no es así?
Sonrió. No hacia falta contestar.
Susan siempre tendría a Steve en su corazón, siempre sería una parte importante y posiblemente le había amado aun en la distancia. Solo esperaba que Steve sintiese lo mismo por ella.


Una hora más tarde, Steve llegó a su instituto y fue a reunirse con su amigo.
-¿Vas a contarme donde has estado esta mañana?
-No puedo.
Aquello extrañó a Ethan. Normalmente Steve no tenía secretos con él, salvo Susan.
-Bueno, ¿y sabes algo de Susan?
-Si. Hablé por teléfono con ella y ambos pensamos que no debemos aplazar nuestra cita.
-Genial- hizo una pausa y después preguntó.- ¿Te dijo algo de Beth?
-Le pregunté si había alguna posibilidad de que te perdonase.
-¿Y?- preguntó esperanzado.
-Me dijo que está muy dolida pero que cree que si se le cuenta la verdad puede que haya alguna posibilidad.
-Entonces voy a verla ahora mismo.
-Ahora mismo debe de estar en clase. Espera al menos a la hora de comer.
Steve había decidido no contarle que él mismo me lo había explicado todo por si acaso yo aun tenía dudas.
No quería que su amigo que hiciese ilusiones antes de tiempo.
-¿Vendrías conmigo?
-Claro.


La hora de comer llegó finalmente. Me despedí de Susan hasta la tarde y me fui.
Max me esperaba en la puerta. Le besé en la mejilla y miré alrededor.
-¿Dónde está Alex?
-Se ha encontrado con unas amigas, así que yo vine a buscarte. Espero que no se entretenga mucho porque estoy muerto de hambre.
-¿Qué tal con Zack y Sophie?
-Bien. Nos hemos pegado un buen hartón de hablar. Les hemos convencido para que se vengan unos días a Italia durante las vacaciones. ¿Qué tal tú? Pareces bastante más animada.
-Os contaré mientras comemos.
Max me ofreció su brazo una vez más y fuimos a buscar a mi hermana que seguía en el mismo sitio en el que la había dejado quince minutos antes.


Steve y Ethan llegaron poco después de que yo me marchase.
Esperaron un poco por si salía pero no hubo suerte, ni con Susan tampoco.
-Quizá se han ido ya- dijo Steve.
-Aun es pronto. Esperemos un poco más.
Diez minutos más tarde seguía sin haber rastro de ninguna de las dos, así que Ethan se acercó a un grupo de chicas que parecían más o menos de nuestra edad y preguntó.
-Perdonad, ¿conocéis a Elisabeth Martin?
-Si. Está en mi clase.- respondió una de ellas.
-¿Sabes si se ha marchado ya?
-Pues sí. Salió de las primeras. Por lo visto ha venido un chico a buscarla.
-¿Te refieres a ese chico guapísimo que había fuera?- preguntó otra.
-Si, el mismo.
Ellas ya se habían olvidado de Ethan y siguieron hablando entre ellas.
Steve se acercó a su amigo que se había puesto blanco.
-¿Estás bien tío?
-Se ha marchado con otro.
Steve no sabía que decir para tranquilizarle, y entonces apareció Susan, quien se extrañó al verle aun allí.
Al acercarse a ella para saludarla, le susurró que no dijese nada acerca de que se habían visto durante la mañana.
Cuando Ethan fue consciente de que Susan estaba allí, la cogió por los hombros.
-Dime la verdad. ¿Beth está con otro?
-No que yo sepa. ¿A que viene esto?- preguntó confundida.
-Unas chicas me dijeron que la habían visto marcharse con un chico.
-¿Un chico?- entonces comprendió.- ¿Te refieres a Max?
-Entonces es cierto. Está con otro.
Susan se echó a reír ante la mirada asombrada de los otros dos.
-Que va. Max es el novio de la hermana de Beth. Había quedado con ellos para comer.
Lo curioso del caso es que yo le había hablado muchas veces a Ethan de mi hermana y de su novio.
¿Cómo no lo había recordado?
-¿En serio?
-Pues claro. No te preocupes.
-Gracias a Dios- dijo tras un largo suspiro de alivio.
-Lo siento chicos pero tengo que irme ya.
-Espera.- Steve la detuvo antes de que se marchara.- Me parece que
tenemos que hablar de lo que pasó antes.- dijo en voz baja para evitar
que Ethan les escuchase.
-En otro momento. Ahora tengo un poco de prisa. Hasta otra.


-He decidido que voy a confiar en él.
-¿A que viene ese cambio de parecer?- mi hermana y Max se miraron él uno al otro sin comprender.
-Hoy, durante el desayuno, Steve vino a hablar conmigo, y creo que también de paso ver a Susan- añadí con una sonrisa.
-¿Y que te dijo?- preguntó Max mientras cogía, o más bien intentaba, coger un poco de sushi con los palillos. Al final terminó cogiéndolo con los dedos y se lo metió en la boca.- Está bueno.
-Me contó toda la historia entre Ethan y esa chica y lo que pasó de verdad el sábado. Parece ser que fue ella la que le besó.
-¿Y tú te lo crees? En fin, ese chico es amigo de Ethan  y podría haber adornado un poco la historia con tal de ayudarle.
-Yo también pensé en eso al principio Alex, pero tras escuchar lo que tenía para decir, no sé, algo me dice que no miente.
-Esto no me hace gracia. No me fío un pelo.
-Eso es porque adoras a mi hermana cariño.
Sonreí.
-Gracias por apreciarme tanto.
-Bueno, tú también me echaste una mano cuando me hizo falta- me guiñó un ojo y siguió comiendo.
Al final Max había tenido razón, las cosas podían arreglarse.
Llamaron a la puerta. No esperaba a nadie.
Se levantó de golpe del sofá esperando a que no fuese ningún vendedor a domicilio. No estaba de humor.
Abrió la puerta y encontró frente a él, a la única persona a la que no esperaba. Yo.
-Beth.
Sonreí.
-¿Puedo pasar?
-Pues claro. Eso no se pregunta joder. ¿Cómo estás?
-Bien.
-Siéntate por favor- me guió hasta el salón y me ofreció algo para beber.
-Gracias- tomé un trago de refresco antes de decir nada más.
-¿Qué te trae por aquí?
-Steve vino a hablar conmigo. Se presentó en el instituto esta mañana para contarme la verdad. Me dijo que tú no tuviste nada que ver con ese beso.- ¿así que eso era lo que le había ocultado su amigo? Lo cierto es que no podía quejarse. Steve era el mejor amigo del mundo.
-Eso intentaba decirte yo pero no quisiste escucharme.
-Estaba dolida y muy enfadada.
-¿Estabas?
-Si. Siento haber dudado de ti.
-¿Entonces me crees?
Asentí.
-Gracias- me cogió de las manos y las acercó a los labios para besarlas.- Te quiero Beth.
-Yo también te quiero. Te quiero con toda mi alma.
-Escúchame porque no quiero tener que parar ahora. Tú sabes lo que siento por ti. No puedo soportar pensar que he estado a punto de perderte.- me abrazó y con una mano me acarició la mejilla acercándome más a él para besarme.- Quiero tenerte así toda la vida.
Y me besó.


Con aquella ya era la tercera vez en toda la tarde que Steve la llamaba.
Estaba convencida de que le preguntaría porque le había besado, y ¿qué se supone que iba a decirle?
Al final decidió responder. No recordaba que el Steve que ella había conocido tiempo atrás fuese tan insistente.
-Dime.
-Tenemos que hablar.
-Eso supongo. ¿Hay algo que quieras preguntarme?
-Sabes que si pero no voy a hacerlo por teléfono. No hagas planes este sábado.
-¿Qué tienes pensado?
-Sé que querías pensar tu en ello pero me pediste un día a solas y lo tendrás.
-De acuerdo. ¿Dónde y cuando?
-Aun no lo he decidido. Te avisaré en cuanto lo sepa.
-Muy bien. Hasta entonces.
-Buenas noches.
Colgaron a la vez.
Diez minutos más tarde, sus teléfonos sonaron avisándoles de un mensaje.
<<MUCHAS GRACIAS. ESTAMOS JUNTOS DE NUEVO. ETHAN Y BETH.>>


Cogí el último autobús para volver a casa. No podía ser más feliz.
Cuando no hacía ni cinco minutos que nos habíamos despedido, Ethan me escribió.
<<HACE NADA QUE TE HAS IDO Y YA ME ESTOY VOLVIENDO LOCO.
NO VEO LA HORA DE VOLVER A ABRAZARTE, DE VOLVER A
BESARTE. TE QUIERO PRECIOSA. GRACIAS POR ESTAR EN MI
VIDA.>>
Respondí enseguida.
<<AUN CONSERVO EN MIS LABIOS EL SABOR DE LOS TUYOS. ME
TIEMBLAN LAS PIERNAS SOLO AL PENSAR QUE DE NO SER POR
NUESTROS AMIGOS AHORA MISMO ESTARÍA EN CASA ECHA
POLVO.>>
Su respuesta no se hizo esperar.
<<NO PIENSES EN ESO PRECIOSA PORQUE YA PASÓ. NUNCA MÁS
DEJARÉ QUE TE ALEJES DE MI LADO PORQUE TE NECESITO. TE
PROMETO QUE NO VOLVERÁS A SUFRIR ESTANDO A MI LADO.
GANAS DE VERTE DE NUEVO.>>
Para cuando llegué a mi casa, la sonrisa me llegaba hasta las orejas.
Papá, mamá, Alex y Max me miraron sorprendidos.
-¿No nos vas a contar?- preguntó mamá.
-Soy muy pero que muy feliz. Ethan y yo hemos vuelto y estoy muy
enamorada.
Los cuatro suspiraron aliviados y se alegraron mucho por mí.
En un momento en el que los demás no nos oían, Alex se me acercó al oído.
-Ya mismo me vas a contar lo que ha pasado.
-Ya os conté que estamos juntos de nuevo.
-Eso ya lo has dicho. Ahora quiero saber como habéis llegado hasta
ese punto.
Sonreí. Menuda cotilla.
Tras contarle todo lo ocurrido, le escribí a mi chico un mensaje de
buenas noches y dormí del tirón por primera vez en esos días y sin
haber derramado una sola lágrima.

A la mañana siguiente caí en la cuenta de que no sabía nada de Susan y era muy extraño.
Normalmente después de recibir una buena noticia como lo había sido el mensaje que le mandé tras reconciliarme con Ethan, Susan habría contestado.
Decidí mandarle un mensaje antes de ir a desayunar.
Ya sé que no tardaría en verla pero algo me decía que no estaba bien.
<<¿TODO BIEN SUSAN? ¿HA PASADO ALGO?>>
Cuando regresé a mi habitación para vestirme, seguía sin haber respuesta.
En su lugar, había un mensaje de Ethan deseándome un buen día.
Al bajar a la calle tampoco había rastro de mi amiga, así que como iba bien de tiempo, fui hasta su casa.
Llamé al timbre un par de veces hasta que contestó.
-¿Bajas?
-Si. Dame cinco minutos.
-De acuerdo.
Realmente estaba preocupada, pero por otro lado pensé que si le había pasado algo, ya me lo habría contado.


Ethan y Steve se encontraron en la plaza que había frente a su instituto.
-Menuda carita de felicidad que traes hoy. ¿Fue una reconciliación en toda regla?
-No sé si fue en toda regla pero desde luego fue muy bonita. Gracias por lo que hiciste.
-No hay de que. Ahora soy yo el que necesita consejo.
-¿Por qué? ¿Es por Susan?
Asintió y decidió contarle lo del beso.
-Vaya, ¿Y que sentiste?
-No estoy seguro. Tengo la sensación de que sigo allí paralizado.
-¿Quiere decir eso que te gustó?
-Me encantó.

-¡Buenos días!- la saludé con una sonrisa.
-Hola Lizzie- ahí estaba otra vez el apodo. ¿Necesitaría un favor?
-¿Qué te pasa?
-No lo sé. Llevo así desde ayer por la tarde.
-¿Pero por que?
Me contó acerca de la llamada de Steve.
-¿No será que te has enamorado de él?
-¿Dices eso porque aun me tiemblan las piernas? -asentí- Te aseguro que desde luego sus labios son lo más dulce que probé en la vida. Hubiese deseado no separarme de él.
-¿Y por que lo hiciste?
-No podía quedarme allí para siempre y menos aun sin saber si a Steve le pasa lo mismo.
-¿Se lo vas a preguntar?- asintió.- ¿Cuándo?
-Hemos quedado el sábado. Si Steve no siente lo mismo, tendré que buscarme a otro. Alguien habrá que quiera estar conmigo, ¿o no?
-Claro que si preciosa.
-Por cierto, me alegro mucho por ti Beth. Siento no haber contestado al mensaje.
-No pasa nada. Ahora vamos a clase.
-Vale.


-A ti te pasan cosas con Susan. No lo niegues.
-Nunca lo he negado.
-Entonces te gusta.
-Por supuesto. Nunca he podido olvidarme de ella. Cuando volví a la ciudad, nada más poner un pie fuera del avión fui a buscarla.
Seguía exactamente igual a como la recordaba. Y entonces comprendí que jamás había sido solo una amiga para mí.
-¿Por qué no le dijiste nada?
-Cuando yo me marché, Susan era una chica tímida y asustadiza a la que yo hubiese protegido con mi vida. Cuando volví a verla, ya no había rastro de esa chiquilla. Era alegre y despreocupada y yo no quería que encontrarse conmigo cambiase lo que es ahora.
-¿Se lo vas a decir?
-En algún momento tendré que hacerlo supongo.
-Jamás pensé que te vería así por una chica.
-Bueno, yo podría decir lo mismo pero aunque lo de Patricia no es lo mismo, te colgaste mucho por ella.
-Si, y no sabes como me arrepiento.
-Suerte de ese viaje a Italia.
-Gracias a dios que mis padres no eligiesen otro destino.


-Hola Susan- ambas nos volvimos hacia donde venía la voz.
-Hola Mike.
-¿Puedes dejarnos un momento a solas Beth?
Ambas nos quedamos extrañadas pero accedí.
-¿Qué pasa?- le preguntó una vez que se quedaron a solas.
-¿Haces algo el viernes?
-¿A que hora?
-Por la tarde. Es que había pensado que podíamos ir a tomar algo.
Susan estaba tan alucinada que por un momento pensó que se lo estaba imaginando.
-Me parece bien.
-¿De verdad?
-Si.
-¡Genial!- y se alejó.
Yo volví al lado de mi amiga y le pregunté.
-Me ha pedido una cita.
-¿Mike?- asintió.- ¿Y que pasa con Steve?
-Nada, He quedado con Mike para tomar algo el viernes.
-No me lo puedo creer.
-Ni yo- respondió entre risas.- Justo cuando acababa de decirte que quizá debía buscarme a otro.
-Por lo menos es mono.
-Desde luego. En fin, vamos.

El miércoles y el jueves pasaron volando y por fin llegó el viernes y
con ello, al fin vería a mi chico. Steve se había apuntado en el último
momento pero no me importaba.
Quería comprobar una cosa así que quedé con ellos en el centro
comercial, justo donde también estarían Susan y Mike.
Ojala Steve les viese juntos y se pusiera celoso para saber al menos
si mi amiga tenía alguna oportunidad.
-Hola preciosa.
-¡Hola! ¿Cómo estáis?- Ethan me dio un beso en la boca y Steve en la
mejilla.
-Bien. ¿Dónde está Susan?- me preguntó Steve.
-No recordaba que había quedado hoy para tomar algo con un amigo.
-¿Qué amigo?- por el tono parecía que no le hacia gracia.
-Un compañero de clase. El otro día le pidió para salir y como no tenía
nada que hacer hasta mañana que habéis quedado, ¿no?
-Si. Quería aprovechar para decirle donde y cuando.
-Bueno, puede que les veamos por aquí. Creo que me dijo que quizá
vendrían a ver una peli.
-Ya- por como me miraba Ethan creo que ya se imaginaba por donde
iba. Solo esperaba que me siguiese el juego. Lo hizo.
-¿Y a ella le gusta ese chico?
-Bueno, lo cierto es que es muy mono.
-¿A ti te gusta?- preguntó Ethan esta vez.
-No sé. Es bastante buen tío y Susan se merece a alguien que se porte
bien con ella. Vaya- dije mirando por encima del hombro de Steve.-
Ahí están.
Este se volvió de golpe y les miró con los ojos entrecerrados.
Parecía que se lo estaban pasando bien.
Le encantaba verla sonreír. Lástima que no fuese él quien lo lograse.
Desaparecieron tras las puertas del cine.
Aunque deseó seguirla, fue muy consciente de que no debía hacerlo.
Así que se limitó a seguir sentado mientras su cuerpo le pedía a gritos
que fuera tras ella.
Pobre Steve. Ahora lamentaba todo lo que había dicho por si
reaccionaba.

Hora y media más tarde, vimos pasar a Susan corriendo a toda prisa.
Steve se levantó de un salto y corrió hasta alcanzarla.
La cogió del brazo para impedir que siguiese corriendo.
-Para un momento. ¿Qué te pasa?
Le miró con lágrimas en los ojos. Le mataba verla así.
-Deja que me vaya- en ese momento, Ethan y yo llegamos también.
Al verme, corrió hacia mí para abrazarme.
-¿Qué ha pasado?
-No sé. Todo iba bien. Nos estábamos divirtiendo viendo la película y
de pronto le tenía sobre mí tratando de besarme y me asusté. Ha sido
horrible Lizzie.
-Tranquila. No pasa nada. Estoy aquí contigo.
-¿Dónde está?- preguntó Steve apretando los puños.
-Creo que sigue en el cine- respondió sorbiendo por la nariz.
-Lo voy a matar- empezó a alejarse a grandes zancadas hacia la
entrada del cine.
Susan miró aterrorizada a Ethan.
-Detenlo por favor.
Ethan fue tras él y Susan y yo le seguimos.
Ethan consiguió detenerle a tiempo.
-¿Se puede saber que haces?
-No sé. Cuando la vi llorando me entraron ganas de matar a ese idiota.
-Te agradezco que intentes protegerme pero ya no me hace falta.
Aprendí a defenderme solita.- se volvió hacia mí.- Me marcho a casa.
-Te acompaño.
-No hace falta Beth. Gracias.
-¿Estarás bien?
-Si. ¿Nos vemos mañana?
Steve asintió y ella se marchó.
Steve gruñó. No podía dejar que se marchase sin más.
La quería y no iba a quedarse quieto así como así. No sin pelear y
sin decirle que la quería.
Tal y como dio un paso para ir tras ella, me puse frente a él para
detenerle.
-Deja que se marche. Habla con ella mañana. Ahora no te escuchará.
Deja que descanse esta noche.
Nada más decir eso, Mike apareció y al verme esquivó mi mirada y se
alejó por otro lado.
-Que haya querido besarla no es el problema, pero me preocupa que
esté tan afectada.
-¿Crees que ha querido forzarla?- preguntó Ethan, quien se arrepintió
al ver como Steve palidecía.
-Si ese capullo ha intentado algo parecido le mataré.
-Steve- dije despacio- Ahora mismo te ciega la ira y la impotencia,
pero lo cierto es que hasta que Susan no sea capaz de contar lo que
ha pasado de verdad no podemos hacer nada.
-Lo sé. Lo que pasa es que el solo echo de verla sufrir me parte por la
mitad.
Poco después Steve se marchó y Ethan me cogió por la cintura para
abrazarme.
-Por fin un ratito a solas.
Sonreí, pero aunque era lo que había estado esperando toda la
semana, solo podía pensar en mi amiga.
-Estoy preocupada por Susan.
-¿Prefieres que te acompañe a su casa para que hables con ella?
-¿No te importa?
-Eso es precisamente lo que más me gusta de ti. De todas maneras,
creo que también estaría bien que yo le echase un ojo a Steve. Me
temo que vaya a verla en un momento de debilidad. Prefiero
vigilarle.
-Eres el mejor. Gracias por entenderlo.
Tras llamar a Steve para asegurarse de que no hubiese cogido ya el
autobús, Ethan me acompañó hasta casa de Susan. Allí encontramos
a Steve.
-¿Qué haces aquí?
-Llevo aquí desde que me marché. Tranquilos que no he llamado al
timbre y no creo que sepa que estoy aquí.
-¿Por qué has venido?
-Quería verla pero no me atreví a decirle nada. Cuando llegué tenía
claro que llamaría al timbre y si no quería abrirme, escalaría hasta su
balcón. De todos modos es un primer piso y tiene fácil acceso.
Cuando iba a apretar el timbre, no fui capaz. Pensé que lo que me
habías dicho y tienes razón.
-Me alegra que lo hayas entendido.
-No creo que me pase nada por esperar hasta mañana. ¿Vas a subir
a verla?
-Si. Me he quedado preocupada.
-Entonces dale esto- sacó un papel del pantalón y un bolígrafo y
escribió antes de entregármelo.
-De acuerdo.
Me despedí y esperé pacientemente a que Susan me abriese. No
pensaba marcharme de allí hasta que no hablase con ella.


-¿De verdad que podrás aguantar hasta mañana?
-No me queda más remedio. Susan no aceptará verme ahora y lo
cierto es que le irá bien hablar con Beth así que lo más lógico es
marcharme a casa y desear que llegue pronto mañana.
-¿Puedo preguntar que ponía en esa nota que le entregaste a Beth?
Steve sonrió y Ethan comprendió que no se lo diría.
-Sé que no estás de humor, que no quieres hablar, pero no puedo
marcharme sin saber que te pasa.
-Quiero contártelo Lizzie, pero lo único que sé es que Mike me besó y
yo no fui capaz. Me entraron ganas de salir corriendo y fue lo que
hice.
-¿Crees que es porque no es a él a quien deseabas besar?
-¿Te refieres a que es a Steve al único que deseo besar?
-¿Es así, no?
-Si.
-Cuando he venido, estaba aquí abajo y me ha dado esto para ti.- le
tendí la nota, la abrió y tras leerla sonrió.
-¿Qué dice?- estaba muerta de curiosidad.
Susan me tendió la nota para que la leyese mientras ella cogía su
teléfono y marcaba el número de Steve.
La nota decía así.
<< NADA EN ESTE MUNDO ES COMPARABLE A LO IMPORTANTE
QUE ERES PARA MI. MAÑANA PASARÉ A BUSCARTE A LAS NUEVE.
YA TENGO GANAS DE QUE LLEGUE LA HORA. >>
Realmente era muy dulce. Ahora si que no tenía dudas de que Susan
fuera lo más importante para Steve.
-Hola.
-Hola. Muchas gracias por la nota.
-No tienes nada que agradecerme. Ha merecido la pena si te ha puesto
de mejor humor.
-Si. Yo también tengo ganas de que sea mañana.
-Entonces estaré ahí puntual para no perder ni un segundo.
-De acuerdo. Hasta mañana.
-Hasta mañana preciosa.


Una vez en casa, nos juntamos todos en el comedor para ver una
película.
Alex y Max estaban muy contentos porque Tess y Luke no tardarían
en venir de Italia también.
Mamá y papá eran tan felices como siempre y yo, tenía al novio de
mis sueños y con un poco de suerte Susan y Steve empezarían una
relación como algo más.

Llegó el día. A las nueve estaba puntualmente esperándola en su
portal.
Susan también fue puntual, y tras un saludo algo tímido, fueron hacia
su destino.
-¿Dónde vas a llamarme?
-Es una sorpresa.
-Pero el ansia me puede. Cuéntamelo.
-Espera un poco. No seas impaciente.
Llegaron al parque de atracciones media hora después.
Susan se alegró muchísimo y Steve se alegró al ver que sonreía.
-Te acordaste.- dijo volviéndose hacia él con una gran sonrisa en los
labios.
-¿De que?
-¿Quieres decir que no recuerdas que cuando éramos pequeños me
moría de ganas de venir aquí contigo.- la sonrisa iba desapareciendo
poco a poco.
Steve pensó durante un rato y entonces recordó.
Recordó a una Susan de niña, y una de sus conversaciones durante la
hora del recreo.
Para aquel entonces, el parque era solo un plan de futuro.
Cuando Steve se marchó del la ciudad, empezaban a construirlo y
Susan jamás quiso ir.
Solo quería ir con él.
-La verdad es que lo decidí de forma inconsciente porque tenía ganas
de venir y lo pensé muchas veces desde que regresé pero no le
encontraba sentido a venir si no era contigo.
-¿Yo te gusto, verdad Steve? ¿O me sigues viendo como a la amiga de
siempre?
La besó en los labios y al apartarse sonrió.
-¿Besas así a tus amigos?
Ella le devolvió la sonrisa y negó con la cabeza.


-Hola preciosa.
-Hola.- mamá me había pedido que invitase a Ethan a pasar el día con
nosotros. Papá y Max eran un poco reacios pero mamá y Alex les
ablandaron y supongo que ver que a mí me hacía mucha ilusión que
se conocieran también ayudó.- Pasa.
-Gracias.
Le presenté a todos y me alegré de que no fuesen groseros ni
Intimidatorios con él aunque conociéndoles, jamás debí temerlo.
Pasamos un día tranquilo y agradable en familia.
Ethan quiso pedirles disculpas por haberme echo sufrir, pero aseguró
que jamás volvería a ocurrir.
-No te preocupes. Viene de familia que tengamos que pasar por un
mal rato. ¿Verdad Alex?
-Si mamá. Verás Ethan, mi madre pasó por lo suyo antes de encontrar
la más absoluta felicidad con papá y yo, también pasé por lo mío con
Max.
-Pero eso ya pasó- se apresuró en responder este.- Salimos adelante
y eso es lo que importa.
-Yo pienso que nosotros ya pasamos por el mal trago y que ahora nos
toca vivir lo más increíble del mundo.
Me encantaba que esas palabras saliesen de su boca.
Eran lo más hermoso que había escuchado en la vida y deseaba que
fuese cierto.
-En ese caso, cuídala bien, porque no se merece que la hagan sufrir.
Mientras yo ayudaba a mi madre a recoger la mesa y Alex y papá
hablaban un poco, Max se llevó un momento a Ethan a la terraza.
-Beth es una buena chica.
-Lo sé. Sé que queréis protegerla pero la quiero y no volveré a hacerle
daño.
-¿Te ha contado que ella fue una de las principales razones por las
que no me rendí con su hermana? Yo estaba perdidamente
enamorado de Alex y con el accidente y la visita de su ex no me
quedaba tranquilo. Tuve que aguantar no golpearle mientras él hacia
como que no había pasado nada. Beth fue la primera persona de su
familia que me animó a seguir luchando y aquí estamos. Le estoy muy
agradecido. La quiero como si fuese mi hermana y no consentiría que
nadie la hiriese.
-Te prometo que…
-No tienes que prometerme nada. Solo dime que la cuidarás.
-Lo haré.
-Gracias.

-Mi futuro eres tú. No existe ningún futuro para mí si tu no estás
conmigo.
-¿Por qué me dices eso ahora?
-No quiero que hayan más dudas acerca de lo que siento por ti.
-Yo nunca dudé de tus sentimientos.
-¿En ningún momento?
-Bueno, si que dudé, pero entiéndeme. Ponte en mi lugar. Imagina que
hubiese sido al revés. ¿Qué hubiese ocurrido si un chico de mi
pasado me besase y tú lo vieses?
-Me mataría. Beth, tú lo eres todo para mí, y verte con otro acabaría
conmigo.
-Entonces me entiendes. Comprendes como me sentí.
-Si, pero por si acaso dime ahora si hay algún chico de tu pasado que
quisiera algo contigo.
-Lamento decir que no. Nunca llamé la atención de ninguno.
-Mejor, porque perderte es lo más duro que me pasó en la vida y no
quiero volver a pasar por ello.
-Cariño, no me vas a perder. Si de mi depende, estaremos juntos
para siempre.
-Gracias por decir eso.
Después de que Ethan se marchase a su casa, yo volví a la mía para
meterme en la cama. Estaba agotada, y aun así me moría de ganas de
tener noticias de Susan.
¿Por qué aun no me había escrito para contarme como le había ido
con Steve?

Steve dejó puntualmente a Susan en su casa. Tras el beso, las cosas
habían salido redondas. Caminaban con las manos entrelazadas,
compartían sonrisas de complicidad y cualquiera que les viese
podía pensar que eran una pareja, salvo para ellos dos, quienes
aun no habían dado ese paso.
Al despedirse, Steve no quiso abusar y la besó tímidamente en la
mejilla, conteniéndose para no estrecharla entre sus brazos y
permitir que se alejase de él.
Cogió el autobús poco después, coincidiendo con Ethan cuando este
regresaba a su casa.
-¿Cómo fue todo?
-Bien.
-¿Solo bien? Has estado todo el día con la chica que te deja sin
respiración y¿solo me dices eso?
-¿Y que quieres que te diga? ¿Qué la besé? Si, lo hice. ¿Qué estoy
enamorado?- se pasó la mano por la cara.- Como un loco.

Susan me llamó a la mañana siguiente para invitarme a desayunar.
-¿Pasa algo?
-No. Me apetece verte.
-De acuerdo. Estaré ahí en un rato.
La curiosidad me podía tanto que tuve que contenerme para no
mandarle un mensaje a Ethan preguntándole si sabía algo de Steve.
En cambio si que le mandé un mensaje de buenos días, y
agradeciéndole de nuevo que estuviese conmigo.
<<NO TIENES NADA QUE AGRADECERME. YO SOY EL
AFORTUNADO POR HABERTE ENCONTRADO Y POR FORMAR
PARTE DE TU VIDA.>>
Llegué a su casa en un tiempo récord y con un hambre que me
consumía.
Estaba pensando en decirle que tuviese algo en la mano para que
pudiese comer nada más abrirme la puerta y me detuve al ver su cara.
-¿Y bien? ¿No me vas a contar?
-¿Qué quieres saber?
-La verdad es que tu sonrisa habla por si sola. Esa carita de felicidad
lo dice todo.- sonrió y yo seguí preguntando.- Bueno, ¿y entonces?
-¿Entonces qué?
-¿Qué pasa entre Steve y tú?
-No lo sé. Lo único que sé es que esta vez fue él quien me besó.
Ahí ya no pude reprimir el grito de alegría. Me alegraba mucho por ella.
Tras pasar la mañana juntas, volví a casa para comer con mi familia.
Alex y Max me contaron que Tess y Luke tardarían un par de días en venir.
Parece ser que adelantaban el viaje porque la madre de Tess, había llamado a esta última para pedirle expresamente que fuese a verla.
Alex no me dijo nada más, pero podía notar que estaba preocupada por su amiga.
Tess y su madre no se llevaban precisamente bien, sobretodo desde que el padre de Tess las abandonó cuando era aun una niña.
Lo que quedaba de domingo pasó sin darnos apenas cuenta.


El lunes por la mañana, Susan aun seguía en una especie de nube por el sábado tan increíble que pasó con Steve.
Durante el recreo, Mike se acercó a ella para que hablasen a solas, y
yo aproveché que tenía que ir a hablar con una compañera sobre unos apuntes para la siguiente clase.
-Perdóname.
-No tienes porque pedirme perdón. Yo soy la que salió huyendo.
-Fue mi culpa. Me lancé a besarte sin estar seguro de si te pasaban o no cosas conmigo.
-Mira, la verdad es que a mi me gusta otro chico. Me gusta desde que era chiquita y estoy enamorada como no lo estuve en la vida.


Steve decidió darle una sorpresa a Susan y se saltó la segunda clase para ir a verla aunque solo fuese un rato durante el recreo.
La encontró en la entrada del instituto hablando con el chico con el que había salido el viernes anterior.
Algo se removió en su interior, poniéndole nervioso y aun fue peor
cuando vio que ella ponía la mano sobre el corazón del chico.
Se acercó a grandes zancadas hacia ellos justo en el momento en el que Mike se marchaba, dejándola sola.
-¿Qué significa esto?- estaba haciendo un gran esfuerzo para no ir tras él y arrancarle la cabeza.
-Perdón, ¿me estás haciendo una escena de celos?
-Yo no estoy celoso.
-Pues lo parece.
-A ti te encantaría, ¿no? ¿Me estabas poniendo a prueba?
-Menuda tontería. Ni siquiera sabía que ibas a venir. Además, ¿Por
qué debería querer ponerte celoso?
Susan se cruzó de brazos y alzó la barbilla para mirarlo a los ojos.
-El otro día me diste a entender que yo te gustaba. Creí que me querías.
-Si. Así es.
-¿Me mentiste?
-¿Tan retorcida te parezco? Es cierto pero no entiendo que tiene que ver una cosa con la otra.
-¿Entonces me quieres?- se acercó a ella para abrazarla.- Porque yo estoy completa y absolutamente enamorado de ti.


Cuando acabé de hablar con mi compañera, salí a buscar a Susan pero no la encontré.
Cuando ya tenía pensado volver a clase y esperarla allí, la vi pasar por la ventana que daba al patio de los de primero y tras ella, a Steve.
Lo primero que pensé fue salir y ver que pasaba, pero no quería inmiscuirme.


-Para por favor. ¿Por qué te has ido así? Acabo de decirte que te amo y saliste corriendo.
-Es que me asusté. Perdóname. Me asusté.
Steve se apresuró a abrazarla antes de que rompiese a llorar.
-¿Por qué te asustaste?
-Me asusta amarte tanto y que vuelvas a dejarme sola. No podría soportar que me dejases de nuevo y menos con todo esto que siento.
-¿Me amas?
-Por supuesto. Te amo desde que nos conocimos. Eres el amor de mi
vida, pero me mata pensar que puedes hacérmelo de nuevo y recordar que no viniste a por mí. No podría de nuevo.
-Ya te expliqué porque. No quería hacerte sufrir.
-Pero sufrí igual.
-Perdóname. Te pido perdón. Me arrodillaré si hace falta preciosa con tal de estar contigo.
-Bueno, hagamos una cosa. Yo me lo pienso si tú me sorprendes- le besó en la mejilla y se marchó con una sonrisa.



Después de que Susan regresase a clase con una enorme sonrisa en la cara, Ethan me mandó un mensaje que me puso la piel de gallina.
<< POR FAVOR, DIME QUE NO ESTOY LOCO Y QUE ME SIENTES
COMO YO TE SIENTO A TI. ES MUY DURO ESTAR SIN TI Y NO VER TU
HERMOSA SONRISA. CUENTO LOS SEGUNDOS QUE FALTAN PARA
VERTE Y SE ME HACEN ETERNOS. TE QUIERO PRECIOSA.>>


Los días pasaron lentamente hasta que llegó el viernes.
Steve había tenido una semana entera para pensar meticulosamente un modo para sorprender a Susan y finalmente lo había encontrado.
Tess y Luke llegaron a mitad de semana. Ella insistió en que nos fuésemos todos a cenar antes de ir a ver a su madre.
A pesar de que Luke había estado intentando tranquilizarla desde que había recibido la llamada, lo cierto es que cuando más se
acercaba el momento, más nerviosa estaba.
Durante la media mañana del viernes, Susan recibió un mensaje de Steve.
<<MAÑANA TEMPRANO RECIBIRÁS UNA VISITA. A PARTIR DE AHÍ,
TE PROMETO QUE SERÁ UN DÍA MÁGICO.>>
El resto del día, Susan permaneció en una nube de felicidad.
-Al final resulta que tenías razón. Los celos son efectivos.
Ambas nos echamos a reír.
-Es cierto. Quien me lo iba a decir.
-Bueno, no habías encontrado el modo de demostrarlo. Ahora has encontrado a tu príncipe azul, como diría Alex.
-Si. Veamos mañana de que es capaz este príncipe.
-Steve te quiere.
-Lo sé.



Nueve de la mañana del sábado.
Susan se despertó temprano, se duchó y reunió con sus padres en el
comedor para desayunar.
-¿Qué tienes pensado hacer hoy hija?- preguntó su padre.
-En realidad no lo sé. Estoy esperando a que me sorprendan.
Sus padres la miraron con las cejas enarcadas.
En el mismo momento en el que el reloj marcaba las nueve, sonó el timbre.
Susan se levantó de golpe para ir a abrir.
-¿Será por un chico que está así?
-Supongo que sí. En algún momento tenía que empezar a salir con chicos cariño.
-Pero si es una chiquilla todavía.
-¿A que edad te piensas que empecé a salir con chicos?
-Eso no me consuela.
Tal y como abrió la puerta, apareció ante ella un gran ramo de rosas amarillas. Sus favoritas.
Se cubrió la boca con ambas manos intentando contener un grito.
Cuando el repartidor se marchó, Susan cogió la tarjeta que venía con el ramo y la leyó.
<<PIENSO QUE TU SONRISA ES LO MÁS HERMOSO DE ESTE MUNDO,
PERO HOY NO SE TRATA SOLO DE MI FELICIDAD, SINÓ TAMBIÉN DE
LA TUYA. A LAS DIEZ RECIBIRÁS LA PRIMERA PISTA. FELIZ DÍA
PEQUEÑA.>>


Regresó al salón con una enorme sonrisa en el rostro.
Cuando sus padres la vieron con el ramo en las manos, ya no les quedaba ninguna duda. Su hija estaba creciendo muy deprisa.
-Mamá, ¿hay algún jarrón que pueda usar?
-Mira en el armario que hay en el recibidor.
-Gracias.
-Susan, ¿hay algo que quieras contarnos?
-Tal vez al final del día. De momento, mi día recién empieza.
Por fin dieron las diez.
Susan estaba en su cuarto, admirando su precioso ramo de rosas amarillas.
Cuando el reloj marcó la hora en punto, su teléfono sonó avisándola de un nuevo mensaje.
<< TIC, TAC, TIC, TAC. YA DIERON LAS DIEZ. CADA SEGUNDO QUE
PASA ME ACERCA MÁS A TI. EN MEDIA HORA TE MANDARÉ OTRO
MENSAJE, PERO MIENTRAS TANTO QUIERO QUE RESUELVAS ESTO,
SI FUERA ENTRE SEMANA, SERÍA LA HORA DE DESCANSO, SI
FUÉSEMOS NIÑOS DE NUEVO. TE ESPERO.>>
Esa pista era fácil. Miro el reloj de la mesita de noche.
Cogió las llaves y el móvil y se marchó.
Llegó al colegio cuando faltaban apenas unos minutos para las diez y media.
Miró hacia todos lados pero no había nadie.
Cuando estaba a punto de desilusionarse, sonó su teléfono. Otro mensaje.
<<HE DEJADO LA PUERTA ABIERTA. NO VEO LA HORA DE QUE
LLEGUES HASTA MÍ. RECORRE EL PASILLO Y BÚSCAME EN TUS
SUEÑOS.>>
¿Qué le busque en mis sueños?- pensó.- ¿En el colegio?
Este chico se ha vuelto loco.


Para mí el día fue distinto. Alex y Tess insistieron en que querían ir a la playa a pasar el día, así que salvo mis padres, fuimos el resto.
Incluso Ethan estaba invitado. Y Josh, también.
Nos lo pasamos muy bien. Estaba tan feliz de que las personas que
eran importantes para mí aceptasen a mi chico que no podía pedir nada más.
Por fin comprendía a mi madre y a mi hermana. Por fin yo también había encontrado a mi príncipe azul.
Volviendo a Susan, mientras recorría el pasillo tratando de comprender la pista, finalmente dio con la respuesta.
Fue directamente hacia las clases de parvulario y encontró un sobre pegado en la puerta.
Lo abrió con las manos temblorosas y leyó atentamente.
<< TE ESTÁS ACERCANDO. UN POCO MÁS Y ESTARÉ CONTIGO. NO
PODRÍA TENERTE TODO EL DÍA DE UN LADO AL OTRO Y ESPERAR
HASTA EL ÚLTIMO MOMENTO PARA TENERTE EN MIS BRAZOS. ASÍ
QUE AQUÍ VA LA ÚLTIMA. CIERRA LOS OJOS Y RECUERDA QUE HAY
GRANDES HISTORIAS DE AMOR Y GRANDES COMÉDIAS QUE NOS
HAN MIRADO DESDE AQUÍ ARRIBA.>>
Susan corrió hasta el salón de actos y recorrió el largo pasillo
hasta el escenario. Un largo pasillo cubierto de hermosos pétalos de rosas amarillas. Subió al escenario esperando que Steve estuviese allí, pero no le veía.
-¿Estás esperando a alguien pequeña?
Susan se volvió con el corazón a mil por hora a causa del susto, pero tal y como vio la sonrisa de Steve, una sonrisa que solamente era para ella, se tranquilizó.
-Lo cierto es que hay un chico que me ha citado aquí. ¿No sabrás si
está por ahí atrás?
-Antes me pareció ver un chico. Creo que dijo algo de que venía
una hermosa chica a verle y no pude evitar mandarle a casa para
conocerla.
-Quizá debería ir a buscarle. Me sabe mal.
-Ni se te ocurra. Ahora eres mía. No quiero ni imaginar la idea de verte con otro. Me volvería loco.
-No será necesario-  y entonces él la besó.



-Ethan, para, no me toques. Estás empapado.
Ahora que por fin había conseguido secarme, no se le ocurría otra cosa que venir a ponerme las manos encima y para colmo, las tenía heladas.
-Es así de sencillo Beth. Si no te toco, me muero.
Fue tan intenso lo que sentí cuando esas palabras salieron de su boca que fui totalmente incapaz de articular palabra.



-Soy feliz. Nunca fui tan feliz en mi vida.- la besó de nuevo.
-Yo también soy feliz. Gracias por este día increíble.
-Hace mucho tiempo que no me ilusionaba así.
-He estado toda la semana pensando en ello. Como hacerte comprender que te quiero y que quiero estar contigo.
-Sé que me quieres. Si no fuese así no te habrías esforzado tanto en
hacer esto por mí.
-Es cierto y te prometo que si estás conmigo, te sorprenderé todos y
cada uno de los días de mi vida.
-No tienes nada que prometerme. Iba a decir que si de todos modos.
Volvió a besarla y sonrió.
-¿Entonces quieres estar conmigo? ¿Ser mi chica para siempre?
-Si quiero.

-¿Sabes algo de Susan?
-Me ha mandado un mensaje para decir que estaba muy feliz.
-¿Entonces salió bien?
-Eso parece. Me alegro mucho por ellos.
-Y yo. ¿Qué te parece si les llamamos y nos vamos a cenar los cuatro
esta noche? Hay que celebrarlo.
-Me encantaría. Voy a llamarla ahora mismo.
-¿Te he dicho ya que te quiero hoy?
-No me acuerdo.- me hice la despistada y él sonrió.
Se acercó despacio hacia mí y me cogió por la barbilla.
-Te quiero.


Media hora después, colgué el teléfono con una sonrisa.
-¿Y bien? ¿Qué ha dicho?
-En el centro comercial a las nueve.
-Perfecto. Ahora acércate y dame un beso.
Esta vez no me lo pensé. Me lancé directamente a besarle. Llevaba
prácticamente todo el día deseándolo y por miedo a sentirme observada por los demás, me reprimí, pero no quería ser así.
Por una vez me daba absolutamente igual que todo el mundo supiese lo enamorada que estaba de mi chico.



-Dios mío, no puedo creer lo rápido que crece.
-Tranquila cariño, todavía le queda mucho por vivir.
-Lo sé. A veces pienso que debería estar aquí con ella para no
perderme nada.
-¿Acaso estás pensando en volver?
-¿Y dejarte solo en Italia para que conozcas a todas esas chicas que están esperando a que seas libre?
-Alex, creía que sabías que lo que siento por ti es tan fuerte que
podría con cualquier cosa. No me importa si es aquí o en Italia si puedo estar contigo.
-Pero tu familia está allí.
-Y la tuya aquí. Alex si quieres volver, vendré contigo, pero piensa
también que tienes un buen trabajo y que me parece que ahora
mismo, Tess te necesita más que Beth.
-Lo sé.- miró a su amiga. Cuando se habían encontrado esa
mañana para ir a la playa, Tess parecía la misma de siempre. No
había comentado nada acerca de la conversación con su madre,
pero ambos habían notado que Luke estaba más pendiente de ella
de lo normal, así que estaba claro que había algo que no podía
decir. Por lo menos no en ese momento.
-Piensa en lo que te he dicho. Si quieres volver, en cuanto
pongamos un pie en Italia, iré a hacer las maletas para venir
contigo y quedarme aquí el tiempo que quieras.
-Gracias cariño.
-No hay de que princesa.


Cuando llegamos a casa para ducharnos y cambiarnos, Alex le pidió a Tess que hablasen a solas.-Cuéntamelo Tess. ¿Qué pasó con tu madre?
-¿Sabes Alex? Cuando me llamó para pedirme que viniese, por unç
momento pensé que había cambiado, y más cuando insistió en que
Luke viniese también. Estaba equivocada. Lo único que quería
decirme es que me llevase todas mis cosas. Parece ser que ha
encontrado a un tío con el que está saliendo y va a irse a vivir con él.
-¿Y tu como estás?
-¿Tu que crees? No la entiendo Alex. Si no quería tenerme ¿porque no
abortó?
-No lo sé cielo- la abrazó con fuerza.- Todo irá bien. No estás sola en
esto.
Alex comprendió entonces que no podía dejar Italia.
Ahora su vida estaba allí y aunque nos extrañase siempre estaríamos
con ella. Fuese donde fuese.

Me reuní con Ethan en la estación de autobuses antes de ir al centro
comercial donde habíamos quedado con Susan y Steve.
Aun no podía creerme que estuviesen juntos. ¡Que bien!
-Hola preciosa- me rodeó la cintura con un brazo y me besó.- Estás
guapísima.
-Muchísimas gracias. Tú también estás muy guapo.
-Tengo que estar a tu altura.
Rompí a reír.
-No digas tonterías.
-Ojala fueses consciente del efecto que tienes sobre mí. Si pudieras
verte a través de mis ojos cambiarías de opinión.
-Yo podría decirte lo mismo cariño pero no es posible. Vamos a
dejar el tema.
-De momento- cogió mi mano ignorando mi cara de asombro.

Cuando llegamos apreté con fuerza la mano de Ethan.
-¿Qué pasa?
-¿Qué quisiste decir con “de momento”?
Me sonrió.
-¿De verdad que aun estás pensando en eso?
-Es que puedo entender que me quieres y que estar con alguien tan
increíble como yo- dije con una gran sonrisa.- te haga mejor
persona pero no necesito verlo en tus ojos. Puedo ver el brillo que
hay en ellos cuando me miras. Para mi es suficiente.
-Así no volverás a dudar de mis sentimientos. Jamás.
-Me parece que ya tuvimos esta conversación.
-Es verdad. Perdona.
-No voy a dudar de tus sentimientos y espero que tú tampoco dudes
de los mismos.
-Hubo un momento en el que dudé, sobretodo por ese horrible
mensaje acerca de lo que era para ti.
-Tienes que perdonarme por eso. Jamás pensé que sería capaz de ser
tan cruel con alguien que me importase tanto.
Sentí que las lágrimas se me atragantaban en la garganta.
-No voy a permitir que digas eso de ti misma. No eres cruel. Tú me
salvaste Beth. Me devolviste la ilusión y contigo aprendí lo que
significaba amar de verdad. Tú lo eres todo y te quiero.
-Gracias por decir eso.
-Ahora vamos que nos espera la parejita feliz.
Me reí al recordar que Steve nos había llamado así a nosotros.
Nos encontramos en la plaza principal.
Abracé a mi amiga y después a Steve.
Nuestra vida empezaba ahora...


Dos meses después...
Alex, Max, Luke y Tess habían regresado a Italia.
Con la ayuda de todos, las cosas de Tess fueron enviadas a Italia y el
resto quedó en nuestro trastero.
Mis padres le dijeron que no había ningún problema en guardarlo todo
el tiempo que fuese necesario, de este modo ellos pudieron
marcharse.
Tess decidió que ya no quería saber nada de su madre. Había
decidido enterrarla del todo en su mente.
Luke decidió que le apoyaría en todo lo que fuese necesario. Su felicidad era lo primero para él. Siempre la antepondría a la propia.


Alex y Max seguían enamorados y felices. Se necesitaban mutuamente tal y como predijo mi madre cuando nos advirtió del amor verdadero.
-Nunca querréis estar con nadie más. Solo una persona os llenará el corazón. Una persona para toda la vida.
Max era el amor de mi hermana.
Miré a Ethan que estaba a mi lado tomándose un refresco.
Y él era el mío.
Estábamos en su casa.
Sus padres me habían invitado a comer y ambos habían sido muy agradables conmigo y nos pasamos toda la tarde hablando.
Sabía que sus padres le querían pero aquel día descubrí que realmente creían en él y confiaban en que todo nos fuese bien.
Cuando Ethan me acompañó hasta la parada de autobús, una chica se nos cruzó.
Me quedé helada al verla. La chica que había besado a Ethan en el restaurante. Patricia.
-Hola parejita.
-Patricia, -¿que haces aquí?- Ethan no soltó mi mano. En lugar de eso se la acercó al corazón.
-No has contestado a mis mensajes y sentía curiosidad. ¿Ella es la que se interpone a que disfrute de ti niño?
En lugar de quedarme callada, avancé un paso hacia ella. Nunca más volvería a quedarme sin hacer nada.
-En realidad Patricia, siempre me interpondré. No volverás a interponerte. Jamás.
-¿Le has contado nuestra historia?- Patricia miró con asombro a Ethan.
-Ella lo sabe.
-Pero no por ti. Ya veo...- sonrió y avanzó un paso hacia mí.- Ethan siempre fue mío. Tu no eres más que un capricho pasajero.
-No Patricia- ahora fue Ethan el que intervino.- Ya te lo dije por mensaje y lo mantengo. Ella es mi chica y es mi vida. Nunca habrá nada más importante para mí. Nada. Dejanos en paz.
-Te arrepentirás.
-No. Nunca me arrepentiré de esto.
La dejamos atrás y avanzamos juntos. Siempre estaríamos juntos.


                                                                          Beth.

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